Amigos invisibles: Con esta frase simple que tiene mucho qué decir porque la extraigo de un gran escritor venezolano, o sea de Arturo Uslat Pietri, voy a dirigirme a Ustedes desde este mi país, Venezuela, para llevar impresiones de acontecimientos y de historias que tengan interés dentro y fuera de nuestras fronteras, en un plano de subjetividad crítico a objeto de que sean conocidos a lo largo y ancho de los continentes. Claro está que mi mensaje, o sea lo que yo pienso para el momento, lo redacto en español de acá del Atlántico, para un público muy heterogéneo, pero con deseos de en algo ayudar a la diatriba diaria de los hechos y de sus circunstancias.
No solo me detendré en los grandes detalles, sino que en la búsqueda de hacerle pasar el rato lector con nuevo interés, abarcaré en estas letras lo máximo y lo mínimo que a veces hasta lo hará sonreír, conservando siempre el tono de aquel adagio del aragonés Gracián, de que "lo bueno si breve, bueno dos veces". Como siempe he sido un escritor libre de etiquetas y hasta no digamos que subrealista pero sí irreverente, porque el mundo debe ser así, saldrán de estas páginas cuestiones dignas de recordar, o mejor de guardar, para que a través del tiempo y recogiéndolas en formato, puedan serle útil y hasta reproductoras, en el largo camino que ahora emprendo. Posiblemente cuando no escriba es porque ande viajando, pero tenga presente, que no lo olvidaré y que al regreso a la columna, algo importante leerá para su distracción y consumo.
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