lunes, 6 de agosto de 2012

LA GUERRA MARÍTIMA CONTRA VENEZUELA

            Amigos invisibles. Parece cosa del destino pero lo cierto es que nuestro país ha sido tomado como de la mano no solo por ciertos orates que se vanaglorian de sus desaguisados, sino que además el dios Marte siempre le hace sus carantoñas de modo tal que en el recuento de la historia patria y salvo los cuarenta años de la llamada democracia, o sea el periodo cursado entre 1958 y 1998, el olor fuerte de la pólvora siempre se ha extendido entre los campos abiertos por los cielos flamígeros como obra del desastre guerrero. Eso es algo que se llevaba en la sangre de manera atávica, cual si todos fuéramos de origen caribe puesto que donde apenas se oyera el repiquetear de un tambor los descendientes mestizos formaban fila sin tener en cuenta cualquier bandera que ondeara a la bartola, frente a los pistolones de algún energúmeno engordado de magnetismo que ahora llaman carisma del bueno o del peor, y mire que cuánta gente se dejó matar por esta pistolada. 

            Entando así en el grupo de los recuerdos agridulces  las costas de la patria fueron venero permanente de guerra, combates, discusiones, desafíos, tropiezos,, guerrillas, encuentros, pleitos, peleas, combates, discusiones, desafíos, tropiezos, intromisiones, y toda suerte de disputas en aquello de quítate tú para ponerme yo, porque hay que ver el despliegue de pretendientes que desfilaron desde más allá de las bocas del Orinoco hasta perder la vista playera del otro lado de la Goajira indígena, cuando muchos aspiraban desembarcar en busca del botín marinero o de la simple rapiña, o del amor compartido de las violaciones no solo de tiernas vestales sino hasta virginales íconos religiosos cubiertos de milagros que se favorecían en el altar enhiesto de los templos consagrados.


 
Alonso de Ojeda
Pues bien, ahora vamos a retratar una de las tantas historias vividas por nuestro país en ese trajín diario que fue el combate contra las fuerzas de las naturaleza que habitaban por siempre en sus costas diversas, desde cuando Alonso de Ojeda le metió el ojo a los escenarios zulianos y el valeroso Diego de Ordaz venido de Méjico con ideas áureas navegó el abundoso río Orinoco para en el fondo nada encontrar de lo que  ansiaba.  Pero  estos  cuentos,  anédotas y  verdades de  familia  acaso
Río Orinoco
Diego de Ordaz
exageradas por la voz pública se fueron haciendo paulatinas mientras éramos visitados por flotas y flotillas y hasta por algún aventurero singular que a la caza de riquezas minerales o humanas  manifestaron su interés por estas playas arremetidas con ciertos vendavales normalmente de escasa proporción pero sí dañinos en cuanto a su presencia que se hizo cotidiana y por ende molesta para la paz colonial. Muchos fueron los avistados y mejor haciendo frente a los pocos representantes de Madrid, pero sí se les recuerda a unos por la fiereza en la devastación y a otros mediante ciertas mañas programadas en la intentona acaso de sentar otros pendones de conquista o para sembrar el terror entre sus habitantes. De esos viejos capítulos ya superados donde descuellan  Morgan  y Granmont,  Jackson,  Myng,  Raleigh, Hawkins,  Preston,  El  Olonés y muchos aprovechadores que constan en la


historia de siempre, como de otros enviados por imperios de arrastre venidos esta vez en intención guerrera, fuimos así pasando en plan de transitoriedad a la etapa de la Independencia de Venezuela, donde se presentaron tantas peripecias en este sentido marginal dignas de contar  que serían como motivo de algo escrito pero de mayor longitud, cuando ya se perfilaba en el horizonte intereses específicos porque al sonido tintineante del metal ansiado se alistaban naves de diferente cabida con intenciones nada ortodoxas en cuanto a nuestro bienestar, de donde barcos guerreros ahora de chimeneas carboníferas y de bandera inglesa, o de la flor de lys, o del reino de Holanda y hasta extraños pero interesados como  de Dinamarca y hasta Suecia rondaron en el derredor acuático, como ya es conocido, sin dejar de señalar alguno estadounidense, pues ya desde 1898 estos últimos pensaban de otra manera y mirando con privilegio hacia las Américas que se dirigían al Sur.

            El siglo XIX en nuestras costas comenzó a moverse de diferente manera, desde luego que interesada, no solo en el recuerdo del achacoso buque Leander que trajera el general Miranda, por causar desasosiego, sino porque el país con la guerra madre de Independencia se había endeudado y ese dinero a pagar debido a la escasez habida puesto que se exportaba muy poco, siempre anduvo en suspenso, esperando alguna oportunidad sortaria, a lo que se sumaron otros préstamos de urgencia y de alzado interés adquiridos por la república para mantener escaramuzas diarias y según lo decimos en criollo, locateras salidas de la imaginación perturbada de algunos energúmenos caudillos en trance de ser presidenciales. Toda esa amalgama de situaciones desorbitadas en verdad eran vistas con ojo avizor desde las esferas bursátiles y bancarias de los grandes conglomerados europeos, en la esperanza de un mejor cambio de tal situación para seguir en el ejercicio diario de la condición prestamista. Pero al revés de ese optimismo con las guerras internas la situación siguió desmejorando luego de la destructora Guerra Federal, del terrorífico paludismo que azota el país, de las pretensiones áureas inglesas sobre el oeste del Esequibo, que van corriendo a diario linderos a su favor, y de esa conjunción de factores con el reaparecer de caudillos de salón como Guzmán Blanco que mandaba aquí pero vivía en París, y del desaforado Cipriano Castro quien mantuvo en revuelo tanto a la gente    radicada   en  Venezuela   como  a  los  acreedores  del  extranjero.

Guzmán Blanco
Cipriano Castro

Pues bien, este caballero andino venido de la montaña como un torbellino inesperado quería transformar a Venezuela a su manera de pensar, pero terminó envuelto en mil líos nacionales y extrafronterizos al extremo que en lo interior le dio por pedir prestado y obligatorio algún dinero a la pequeña banca privada, y de inmediato por la respuesta negativa los hace presos obligándoles a desfilar en Caracas de manera humillante, y otros desmanes de esta categoría que ocurren. Pero lo de mayor alcance fue cuando rotundamente y ante la crisis que soportaba dijo que no iba a pagar ninguna deuda contraída por Venezuela en mercados foráneos o en el interior debido a los reclamos de extranjeros, principalmente de las colonias alemanas, inglesas e italianas, y que les fueran a cobrar a quienes lo hicieron, como también se niega a indemnizar a súbditos de otros países aquí establecidos por daños que ocurrieron en las contiendas civiles, siendo apoyados en sus reclamos por los países de origen, lo que en el absurdo más grande prende la candela al extremo de reunirse de urgencia las entidades europeas acreedoras y en especial Alemania, Inglaterra, Italia e incluso Francia que también pone en alerta algunos barcos de guerra mantenidos de prevención en el Caribe, flota naval en su conjunto de importancia que desde luego tiene todo el apoyo de las respectivas potencias en vísperas del conflicto.

            Los problemas marciales para obligar al presidente Castro en cuanto al cumplimiento de las deudas acumuladas, comienzan a agudizarse desde el mes de agosto de 1902 y con fines de una presión internacional seis países aparecen en el horizontes costero mostrando nueve barcos de guerra, que fueron el Soucht, de bandera gala, los germanos Gazchi y Falke, los Calabria y Grand Bueno, italianos, el holandés Koningen Regents, el anglo Alert, y dos norteamericanos que fueron el  Cincinatti y el Topeka. Para el momento esta

Falke

USS Topeka

gruesa delegación combatiente quería decir mucho, como para elevar los pelos de punta en aquel medio inesperado, y porque las negociaciones del pago y cualquier otra indemnización iban a paso de tortuga, evitando decir que se mantenían estancadas por la porfía terca o radical del presidente Castro, que entonces se sostiene entre dos frentes peligrosos contrarios, como fueron el asedio tenaz que le hacía la Revolución Libertadora y ahora la presencia inquietante de esta flota de aliados en busca de una solución quizás armada. Como el problema pendiente se mantenía estático sin ninguno dar el brazo a torcer, el martes 9 de diciembre entrante el barbudo diplomático alemán residente en Caracas Gisbert Von Pilgrim Baltazzi al combatido Castro entrega un  ultimátum de guerra con plazo de vencimiento muy corto, con lo que la cuestión armada resuelta queda a la vuelta de la esquina. Dos días después
y con la hora exacta, o sea las 2,35 pm. del ll de diciembre, las potencias europeas implicadas comienzan la operación de combate sobre las costas venezolanas, sus puertos y navíos, dentro de la fase inicial programada. Así las cosas pendientes en cumplimiento del ultimátum el barco británico Charybdis y el alemán Vinetta a cañonazo limpio arremeten contra las pequeñas defensas costeras y para completar  se da mano libre al pillaje de Puerto Cabello, donde desembarcan tropas, rapiña que incluye el saqueo del buque inglés Topaze. De otra parte y en el mismo sentido programado el navío alemán Panther logra penetrar por las defensas del estrecho o barra hacia el lago marabino, disparando así contra el castillo de San Carlos, en este “estado de guerra”, como abiertamente lo declara en Londres el primer ministro y vocero inglés sir Arthur James Balfour. Tres días transcurridos el influyente periódico prusiano Berliner Tageblatt y ante el conocimiento de los hechos recuerda en una crónica a Venezuela, agregando fue “la más antigua de las colonias alemanas”, lo que en forma subliminar vale decir mucho, como para atenerse a las consecuencias. Entre tanto del corre corre que se vive en Caracas y haciendo uso de la famosa doctrina Monroe el avisado diplomático americano con residencia en dicha capital está en conocimiento de tal conflicto por los canales regulares y de otra información adquirida, de lo que debe andar al tanto el presidente Castro porque aquel ultimátum de seguro que le molesta el sueño.
       

            En la reacción a los ataques Castro todo indignado ordena detener algunos súbditos de estas potencias que le atacan, por lo que se trasladan al duro penal de La Rotunda, mientras hace de la vista gorda ante el hecho aparecido que algunos irredentos enfiebrados de patriotismo queman varias banderas inglesas y alemanas en la plaza Bolívar de Caracas, mientras se encienden discursos violentos antiimperialistas y distribuye la famosa proclama demagógica “La planta insolente del extranjero ha hollado el sagrado suelo de la patria…”. En la continuación de esta guerra con dolientes el manejo direccional de la flota aliada conducida por un solo comando y que ahora está compuesta por doce barcos, viene a estar en manos del aguerrido almirante inglés Archibald Lucas Douglas quien el mismo 9 de diciembre disponiendo el bloqueo de cinco puertos a la medianoche exacta ordena al Panther y el Retribution actuar con sus cañones sobre defensas de La Guaira, mientras tropas de infantería  de marina desembarcan  en este principal puerto para adueñarse de sus instalaciones y apresar a los buques venezolanos General Crespo, 23 de mayo, Restaurador, en el que se iza la bandera alemana, Totumo, Zamora y Zumbador, donde se enarbola la bandera inglesa, trofeos de guerra que son tomados siendo parte de botín, así como el Bolívar, entonces surto en la isla inglesa de Trinidad, que también se retiene por esta orden general. Fuera de ello dentro de los desmanes que los invasores causan, al vapor Margarita le rompieron las máquinas para dejarlo inservible, y los navíos de poca envergadura Ossun, de bandera francesa (?), y el Crespo y el Totumo, al final fueron echados a pique.
 
Teodoro Roosevelt
            Dentro de la estrategia usada por el enemigo el formal bloqueo a nuestras costas ocurrido entre diciembre de 1902 y febrero de 1903, estuvo compuesto por veinte naves de guerra enviadas con este fin por tres países en conflicto a lo que se agregan los barcos franceses prevenidos para la contienda, así como algunos norteamericanos, que por cierto según órdenes del presidente Teodoro Roosevelt mantenían seis barcos de guerra preparados en Puerto Rico y al mando del heroico almirante George Dewey, para defendiendo a la colonialista tesis de Monroe intervenir si los europeos que bloquean pretenden ocupar de manera permanente alguna parte del territorio que hasta ahora se asedia. De esta manera y en el plan trazado el cuadro parcial  de cada interviniente ofensivo se presenta así. 
A) Flota alemana, al mando del contralmirante Georg Scheder, con los buques Falke, Panther, SMSVinetta, Charlotte, Amazon, Stauth, y Niove, que suman siete.  
Panther
SMS Vinetta
B) Flota inglesa, con los barcos Indefatigable, acorazado Retribution, acorazado Charybdis,  Phamtome, Quails, Tribune, Ariadne, Colombine y Alert, que suman nueve. 
Indefatigable
Retribution

C) Flota italiana, con los barcos de guerra Carlos Alberto, Gazella, Elba y Giovanni Baussau, que suman cuatro.
Gazella
De acuerdo a la estrategia que describe el historiador Carrera Damas en la geopolítica colonial que entonces se desarrolla, la flota alemana se encargó de efectuar el bloqueo costero desde el puerto de La Guaira y Puerto Cabello  rumbo al golfo de Venezuela, lago interior de Maracaibo y hasta la frontera goajira con Colombia. Por su parte a la flota inglesa le toca la tarea a sostener desde La Guaira y hacia el oriente costero, Guanta, Carúpano, para terminar en las bocas del río Orinoco frente a la isla de Trinidad, que era posesión británica, dejándose en función de refuerzo logístico de ambas armadas a los barcos italianos útiles en el despliegue militar de esas escuadras, como además el abastecimiento permanente que utilizan en Curazao, fortaleciendo al tiempo la tesis de erigir una base alemana en la isla de Margarita.

Luis María Drago
            Para entonces la débil y exhausta Venezuela nada podía hacer, con todo paralizado en el comercio y la exportación debido a la bravuconada insensata y estéril del mandón vanidoso Cipriano Castro, de donde en el jaque mate que lo entorna el gobierno pasando por las horcas caudinas vergonzantes entra en conversaciones al respecto con el ministro americano acreditado en Caracas Herbert Wolcott Bowen, gigantón al lado del muy pequeño Castro, para establecer un plan que puedan aceptar las partes europeas en conflicto a fin de solucionar el estado de guerra en marcha y que desde luego Bowen con instrucciones venidas de Washington sustentado con la falsa doctrina Monroe y la reciente juiciosa pero débil del argentino Luis María Drago, presenta un proyecto para solucionar conflictos que convienen a la larga y en provecho del imperio en formación americano. Por este motivo a Castro no le queda otra salida que aceptar la intermediación gringa a través del ministro Bowen como “árbitro del conflicto”, y quien en tal aprieto presidencial éste no quiere acordarse del poeta Rafael Pombo cuando canta “gobiernos dignos y timoratos, donde haya queso no mandéis gatos”. En la continuación de los arreglos que se hacen Caracas acepta las condiciones de las potencias invasoras y Bowen será encargado de firmar los protocolos respectivos por la parte perdidosa entre los arreglos que se llevan a cabo en los Estados Unidos y los países del bloqueo, lo que venía a ser “contratar consigo mismo”, pues por razones obvias Bowen congeniaba con el bando agresor. Así, debido a esta negra página histórica, el 13 de febrero de 1903 la Venezuela de Castro derrotada conviene en pagar la enorme suma de 150 millones de bolívares, o sea como la mitad de lo reclamado, y se tuvo que gravar con un fuerte 30% las mercancías importadas al país, para mediante el nuevo impuesto poder cancelar a plazos concertados la deuda externa con el eje interventor o sea Inglaterra, Alemania e Italia, a quienes además por los acuerdos suscritos se les otorgó el imperativo sistema de tratamiento preferencial. Con esta fecha histórica se da fin a la contienda bélica. Habían pasado 64 fechas calendarias mantenidas en el conflicto guerrero donde se desconoce el número de muertos y heridos como de los daños exactos ocasionados en tal enfrentamiento, porque no existían estadísticas ciertas sino simples presunciones y partes de guerra que desconocemos, aunque hubo numerosos hechos de sangre en algunos combates ocurridos en La Guaira, Puerto Cabello y la barra de Maracaibo.

            Como los adagios denotan sabiduría y es época de adquisición de aviones, tanques y otros artefactos galáxicos o asimétricos, sea oportuno reflexionar sobre las consecuencias a sufrir con dichas armas, porque en estos tiempos agitados por los exabruptos es bueno poner las barbas en remojo para que al meditar sobre el modelo descrito en el blog no caigamos por inocentes arropando consecuencias graves para nosotros y las generaciones que están por venir. Este es un buen ejemplo de las mal andanzas en que nos sumiera un loco peregrino y otro que nos pudiera hundir más, de donde vale terminar con el corolario que bien expresa “Guerra avisada no mata soldado”.

jueves, 26 de julio de 2012

LAS 100.000 PRIMERAS VISITAS AL BLOG


            Amigos invisibles. La verdad es que modestia aparte y dejando por detrás otros detalles superfluos me siento satisfecho por haber alcanzado el blog en su existencia esa cifra alentadora no solo debido a que traspasa la ficción de quien aspira comunicarse con un público amigo e interesado en lo desconocido y que ya abarca los cinco continentes, sino porque convierte en realidad el sueño de llevar la cátedra pensante a los ausentes sobre la diaria importancia de este país ya no apartado por obra de los últimos vaivenes, que allá en el norte de Suramérica se mantiene en la batalla existencial y puede con ufana intención exhibir al mundo que por sobre tantos escollos en que vive o transita la fuerza humana de que está compuesto entre los ausentes del extranjero y los aquí radicados, es de mucho y siempre valer, como bien se demuestra con estadísticas que aprecian el futuro, en la realidad de las encuestas o en los hechos de marca que cada día acontecen. Este conocimiento penetrante de que hoy goza Venezuela en el mundo y acaso debido a circunstancias fortuitas o nada preparadas, por obra de los nuevos sistemas de comunicación ha permitido difundir un país palpitante que se escondía a la vista de todos siendo gran productor de petróleo y nada más, pero que ahora se conoce como generador mundial de noticias en uno u otro sentido de la balanza, hecho que lo mantiene dentro de la actualidad y permitiendo así cambiar totalmente su imagen.

           La especialidad de este blog, como se comprende es escudriñar en lo pendiente y situado en el desván del olvido o que se esconde con intenciones malsanas. Dentro de lo real imaginario para mí es una hazaña que este medio noticioso haya alcanzado tan amplio espacio como veraz en el campo casi académico, que no es el de los seleccionados por el ávido público lector de la franja sensacionalista, debido quizás al lenguaje sencillo de que trato y con él insuflando interés en los cinco continentes, como se demuestra mediante ejemplos palpables con la determinación esférica que vemos en la proveniencia de los asiduos lectores y esa suerte de “gps” que logra ubicarlos, por ejemplo, desde las estepas heladas de Rusia hasta regiones distantes como Nueva Zelanda. Para ello, desde luego, también dentro de la comodidad  ha servido el novedoso traslado inmediato del texto escrito en español a 52 lenguas importantes que se hablan y discuten en el orbe, con lo que cualquier interesado puede disfrutar de lo contenido y su glamour en cada texto a tratar. Desde luego todo aquello es una herramienta bastante eficaz para el conocimiento de nuestro país en numerosas comunidades habitadas del mundo. Otro detalle que contiene en abundancia el blog y en beneficio de los diferentes usuarios, es que su autor no depende en lo absoluto de organismos nacionales o internacionales que veladamente sufraguen el trabajo, como ya es costumbre para modificar los hechos, avivar rencores o cautivar amigos a través de manipulaciones y otras técnicas empleadas para el disfraz de la noticia o información, de donde se entenderá que desde el día 1º de mayo de 2011, en que saliera a la luz pública el primer hijo de la pluma observadora, calculando cada trabajo que ocupa algunas cuatro páginas de texto, hasta este esfuerzo autocrítico que es el número 93 de la saga sobre Venezuela y el Mundo, es mucho lo que se ha podido brindar en el panorama objetivo de estos saberes cautivos o a la sombra, para que el orbe conozca lo que es Venezuela o se piense lo hay dentro de ella, así más adecuado con los tiempos que corren de un principio generador, y con algunos tropiezos naturales hemos brindado cierta colección iconográfica alusiva, para aligerar encantando a tanta noticia puesta en discusión, con lo que se demuestra la originalidad y poca competencia que en su materia específica nacional e internacional, puede contener el blog.

            Una de las cuestiones que nos ha parecido más importantes para enseñar dentro de los temas que se tratan a veces con profundidad sin llegar al cansancio, pero en otras oportunidades con soltura aunque poniendo el freno debido a la extensión de la materia, es ahondar en tantas cuestiones cojas que a nuestro entender de tantos años existen sobre algunos temas candentes, para ofrecer así una visión nueva pero retrospectiva, aguda y hasta clara, si se puede, ya que la Historia por ser manejada a veces con la falsa memoria de los hechos debido a circunstancias personales, deforma esas realidades transformando el escenario y los personajes de una manera tan insólita que no se sabe a qué atener, como acontece en lo pasado con nuestro héroe máximo Simón Bolívar, tan puesto de trajín en la batahola de su actividad que si a ver vamos hoy es un personaje distinto a la realidad, en muchos aspectos desde luego, y que de peregrino trato aquí de reflotar sobre ese fango que lo agobia, como es el caso también de la última década y más que vive nuestro país, tan preñada de sucesos extraños de grave envergadura y que en su mayoría como formará parte muy crítica de la Historia que se labra, dejaremos pendiente a objeto de revisarlos en tiempos posteriores.

            Para la exposición sistémica de cuanto se contiene en cada estudio estructural hemos dejado libre el espíritu de la espontaneidad indagadora, ajena a las tesis paradigmáticas, en el entendido que como las noticias vuelan y son cada día mas sorprendentes, el trabajo semanal que insertamos debe tener algún vínculo con dichos escenarios virtuales, de donde el molde que se da a la creación libre pero desde luego histórica, en el fondo es el alma de lo pendiente, que viene a compenetrarse con el pasado y sirve de contrapeso a lo que está en acción para así pensar como Aristóteles, en referencia al porvenir. Sobre esa línea del programa vamos a recordar algunos trazos de estos trabajos que sin utilizar métodos estáticos amoldados como dije a situaciones que afloran en el piel de los hechos, este blog por ahora y dentro de lo expectante ha tratado los temas dividiendo sus informes que se decantan en varias clases del conocimiento, valga el caso de señalar las internacionales, donde se analizan tópicos específicos como el del fallecido Bin Laden, o el ascenso y caída de ciertos viejos imperios o los emergentes, valga decir chino, soviético, ruso, brasileño, el supremo americano, el auge en cierta forma del Islam, o la problemática pendiente con la llamada primavera árabe en el mar Mediterráneo, a lo que añadimos por andar en ese medio cambiante y sorpresivo la vida oculta del espionaje, donde se retratan a militantes allí ubicados como Joan Pujol, Carlos Ilich Ramírez y Aline Griffith, astutos todos pero salpicados de gracia y peligrosos con las armas.

            Pero en quien hago más hincapié por ser desde luego un personaje central, es en el caraqueño Simón Bolívar, de quien se ha fabricado un mito de mentiras y medias verdades y por cuyo motivo, que lo ha puesto casi en el altar de la santidad, porque de la gloria ya lo habían exaltado los adulantes, en la razón cartesiana hemos de bajarle de un pedestal inicuo colocándolo en su sitio como pensador, culto por demás y hombre de empuje aunque con yerros más estimados dada su condición de líder de aquel tiempo. Por ello en ese empeño de abordar el personaje desde diversas facetas de su vida y en base a la interpretación verdadera que se lleva a cabo, al llamado con creces Libertador lo despojo de tanta basura acomodaticia que le han echado encima a fin de rescatarlo de ese fango absurdo, colocándolo en el justo sitial para la admiración de sus seguidores y  hasta fans. Fue necesario, pues, dentro de la asepsia histórica del personaje adentrarnos en la pequeña historia que en este caso se refirió a los ejemplos nada piadosos de su padre, porque hijo de gato caza ratón, o de la mesalina de su hermana, o de la vida lujuriosa que Don Simón llevara con su existencia y otros amores menos probados, como el caso palpable de sus hijos supuestos o verdaderos, que son dos, y dentro de las características personales que lo dibujan pude referirme a temas como los enemigos de Bolívar, su amor por todo lo inglés, la mentira deformante de la supuesta pobreza en que murió, el examen crítico de Carlos Marx sobre el mantuano burgués caraqueño, su errátil visión de la guerra como militar, sus conocidos fracasos recordando el Congreso de Panamá, la creación de Bolivia, la Entrevista de Guayaquil, el Decreto o proclama de Guerra a Muerte y la Entrevista de Santa Ana con el reconocimiento libertario de América, los veinte atentados inconclusos contra su persona que llegó a tener por parte de los enemigos, la malquerencia peruana con desamor contra el llamado “Zambo capitán de América” o “El Longaniza”, el final físico de Santa Marta, el porqué algunos y hasta familiares lo consideraban loco, el desastre fiscal que aplica en Colombia, su escondido deseo de coronarse Rey, y otros temas tan importantes sacados de un paciente estudio pormenorizado del personaje, para así en cierto rompecabezas a construir con distintos sentidos llegar a comprender aceptando la realidad de lo que era el admirado y al tiempo muy discutido Simón Bolívar, del que tantas mentiras todavía se fabrican.



            En otro orden de ideas las 100.000 visitas referidas tienen relación con la panoplia, sea bien colocada la palabra, de los diferentes temas que habitan en el blog, y dentro de los personajes estudiados valga como acicate señalar el descubrimiento que se hace del famoso corsario parisino Francisco Granmont, que en permanente dolor de cabeza sostuvo a los españoles en Venezuela y otras partes de América; el desaforado Simón Rodríguez, quien tantas mañas enseñó a su pupilo y tocayo Simón; el beato por demás casto y filósofo escotista imitador de un Diógenes católico, atemperado en su vida y misterios que fue Alonso Briceño; la reformulación histórica del casi desconocido coronel graduado Apolinar Morillo, coautor nada perverso y por subordinación en el asesinato del mariscal Antonio José de Sucre y a quien trato en descargo de tan viles teorías sobre la persona de este coronel caído en desgracia; la esplendorosa por doble vida del médico tratante de cadáveres doctor Gottfried Knoche; los desaciertos sicóticos y comparativos del asesino Lope de Aguirre; el valioso personaje de hazañas internacionales general De Nogales Méndez; la espectacular carrera científica del ingeniero Renato Urdaneta; la vida multifacética del general Juan Vicente Gómez, y el recuerdo ilustre de ese gran venezolano que fue el generalísimo Francisco de Miranda.

            Dentro de lo ecuménico temático a que se refiere el blog, para estar en permanente relación con los acontecimientos suscitados nos hemos referido bajo estudio a situaciones que se viven, por ejemplo en América y en especial la Latina, de donde los enfoques más inquietantes están dedicados al análisis de las guerrillas que existen o dieran quehacer mediático en sus contornos, como la desinformación de la memoria histórica con que se refieren ciertos temas atinentes a su descalabro,  o la exhibición con el perfil sicológico de los dictadores latinoamericanos, las subdivisiones de nuestra América establecida al sur del Río Grande, el tema destructor de la piratería en el suelo y mar que descubrió Colón, la ferocidad caníbal de los indios caribes y su antípodas los naturales andinos apellidados cuicas, un análisis estructural de lo que acontece en Centroamérica, entre el río Atrato y al frontera mexicana de Tapachula, los casos pendientes de Cuba y Puerto Rico, el panorama existente sobre la cultura insular que habita en el mar Caribe, y otros temas de palpitante actualidad referidos a este mundo cercano que tanto nos atañe, como el caso de las relaciones comparativas de Colombia y Venezuela.

En cuanto hemos tratado temas referidos en la esencia con Venezuela e insertos dentro del blog se señala desde luego al auge y caída del petróleo, que es la etapa actual en que vivimos, por ser esa la política en verdad actual y concesionaria del gobierno en función. Otro asunto a que nos hemos referido se demuestra con las diversas formas de esclavitud que pasan y pasaron sobre los suelos de la patria. O la capciosa vida de los Presidentes venezolanos en cuanto a sus mujeres oficiales y la caterva de amantes, concubinas y hasta su descendencia de que tanto se habla bajo cuerda. Otro punto en mientes se refirió al inicuo convenio que como llaga lacerante se mantiene viva en el asunto de nuestro territorio invadido cuanto anexionado de la Guayana Esequiba, o para que disfrute el  entendido lector el tema apasionante por histórico de las putas, putos y barraganías que de antaño han existido en nuestros confines naturales, agregando a ello una suerte de novelín llevado al teatro de la vida que es sobre la existencia insular de Cubagua, llena de toda clase de pasiones, lo que me  recuerda un poco a la película venezolana con Arturo de Córdova intitulada “La balandra Isabel llegó esta tarde”. Y para cerrar estos compromisos históricos de nuestro empeño hemos escrito sin ser visionarios un trabajo intitulado “El poschavismo”, que algo tendrá de premonición, y desde luego que nuestro último artículo que con fervor se llama “La opulenta República del Zulia”, donde comentamos a los ojos del mundo la dolencia que sufre esa nuestra tierra marginada por la incomprensión y cuyo destino debe repararse a muy corto tiempo, como sucederá con el otro yugo aún mantenido de la citada frontera oriental venezolana.

            Bien, aplicando algunas técnicas apropiadas a estos menesteres como la del interés y la originalidad, teniendo en cuenta el público presente y lo atractivo hacia el lector, en la elaboración de los argumentos y lo oportuno del tema con cierto lenguaje llano pero no desprovisto de picardía ni del estilo que compromete, y estableciendo como un diálogo impaciente en busca del final donde con el relato se retratan personas y épocas de acción en medio del ambiente apropiado y siempre en busca del ánimo hacia el lector que espera la aparición de nuevos temas, con reflejos sociales y polémicos, o mediante el manejo de lo atrayente sin desmerecer en los detalles, provisto con olfato avisado y nunca desinformando la noticia, en que se condimenta la técnica apropiada para que nuestros amigos invisibles se divirtieran al tiempo que recuerdan tantas situaciones emergidas del diálogo presente, y haciendo caso de las reglas mejoradas para tratar tantos aspectos aquí insertos, junto a mí viaja la caravana en búsqueda de la verdad, que no es fácil encontrarla. Voy a terminar esta semblanza activa del blog con el recuerdo que Venezuela forma parte familiar del ave Fénix, porque de seguro se eleva de sus cenizas con prontitud, y la otra es para tratar a solas con la vida, como dirían los investigadores sobre el Don Juan, de Zorrilla, cuando afirma aquello de “responda el Cielo, no yo”. En esto dejemos tranquilo a Nostradamus, por ahora. Gracias y hasta pronto.

domingo, 15 de julio de 2012

LA OPULENTA REPÚBLICA DEL ZULIA



            Amigos invisibles. En verdad que a veces se aplica cualquier terror social en cuanto a ciertas materias escabrosas que aquí debemos tratar, a nuestro humilde entender desde luego, porque están saturadas de misticismo y otros excesos anacrónicos que remiten a tener la lengua o la mente amarrada a ciertos convencionalismos para que todo quede bien, como antes, al estilo gatopardista, tapándose así lo que de veras podríamos aclarar sobre algunos aspectos puestos en el tapete de la crítica que a estas alturas del calendario debemos sincerar, aunque prosiga la espinita doliente porque si a ver vamos y lo he dicho muchas oportunidades, por la verdad murió Cristo. De aquí que nos doliera cuando hace poco tiempo un grupo de zulianos amantes de su entorno y en vista de situaciones acaecidas que afloran en la piel de los sucesos pesarosos hacia esa tierra del sol amada, comenzó a enarbolar la tesis de una independencia relativa, al estilo de Cataluña, para el manejo de sus propios bienes tangibles y la herencia cultural, lo que dándose por entendido el gobierno supremo de Caracas la emprende con el desprestigio de la patriotería que esgrime, calificando aquellos personajes que osaron hablar de sus recuerdos como que podían ser llevados a juicio por traidores a la patria y otros denuestos recogidos de la sensiblería parroquial, por lo que con dicho terror sembrado se vieron obligados a dar marcha en retroceso y a establecerse en esa especie de letargo destructivo utilizado desde hace años en que vive el país auténtico, que tantos próceres incluso zulianos aprendieron a querer y construir en medio de vicisitudes y de la nada.



            Para comprender lo que es una realidad vista a los ojos de cualquier indagador es necesario remontarnos al tiempo colonial cuando el Zulia o provincia de Maracaibo abarcaba una enorme extensión no solo en territorio sino en pobladores y riqueza consensual, cuando vive más cerca de la Colombia virreinal por la comunicación permanente que sostiene y no de una provincia de Venezuela aún en pañales por el asunto de sus límites, dificultades del territorio y los problemas internos que la azotaban, dando cabida abierta a la pujanza de Maracaibo a partir del siglo XVII, porque el lago marabino era de una riqueza sostenible, con extensas propiedades en su derredor, donde abundaba la esclavitud para trabajar, las ciudades en progreso como el propio Maracaibo y Gibraltar y siendo un nudo de comunicación importante con el llano barinés a través de Trujillo y el fondeadero de Moporo, que luego sería La Ceiba, por donde se exportaba principalmente hacia Veracruz, puerto mejicano de gran atractivo comercial, numerosos artículos como el cacao, las piedras preciosas, tabaco, trigo y productos pecuarios que iban a abastecer la canasta peninsular rica en oro por la riqueza que se importaba de otras regiones de Indias. Demás está el decir que esta opulencia lacustre, llena de barcos y barcazas de todo tipo que se adentraban por los espaciosos ríos descendientes de la montaña andina, hicieron de esas vías acuáticas un verdadero transporte que le da gran vitalidad  al lago marabino y sus entornos, de donde aquellos hombres y mujeres de su tiempo debieron luchar con firmeza no solo contra forajidos piratas que infestaban sus riberas, sino contra las numerosas naciones indígenas (aliles, toas, zaparas, motilones, wayúus, etc.) que descendientes de naciones caribes y enfurecidos con los españoles de aquel tiempo, mantuvieron en vilo la bonanza y pacificación de tan extenso territorio, hasta que apaciguados pudieron convivir con los colonizadores territoriales.


            Es oportuno dejar constancia que el lago natural de Maracaibo, o de Coquivacoa como también se le llamara, es el lago más extenso de América Latina y que aún perdura en esas condiciones, aunque hoy en día su cabida está rodeada por la industria de petróleo que era una de la más potentes de su tiempo en el mundo y lo fue dentro de Venezuela hasta cuando algunos años atrás comienza a aparecer los campos petroleros del Oriente patrio, que por ser más productivos dada su juventud cambian el panorama geográfico de dicha industria. Sin embargo la multifacética producción que de antaño se cobija en dicho lago y sus contornos territoriales adentrándose hasta en lugares lejanos y que se canalizan a través de ese emporio marabino, mantiene un fervor de actividad demostrada mediante el trabajo permanente de aquel pueblo, llamado por antonomasia popular “maracucho”, en recuerdo de su preciada capital. Para incidir un poco más en su tarea debemos ser precisos en que fue duro el poder dominar aquel ambiente difícil de acceder, desde la parte delantera de la puerta del lago, que es llamada Golfo de Venezuela y luego traspasar los restos de las defensas (castillo de Zaparas, Bajo Seco, Paijana) y otras instalaciones como las de isla de Toas) que se construyeron para luchar contra la fiera indiada subversiva y los numerosos piratas franceses, ingleses, holandeses y de otras procedencias que con argucias penetraron en sus dominios, lugares donde ahora se cuenta con balnearios y sitios de expansión o de pueblos y ciudades importantes que gracias al petróleo existen en la llamada Costa Oriental marabina, como Cabimas, Lagunillas, Bachaquero, Ojeda, Mene Grande y muchos conglomerados más hoy unidos por autopistas desde donde en ciertas oportunidades y ya entrada la noche se puede percibir en el firmamento lejano el amado por ellos relámpago del Catatumbo.






              Los zulianos como reitero son gente de paz, pero que nadie se meta con ellos [basta recordar las permanentes vendettas ocurridas entre las familias Semprún y Meleán, de indiscutible origen goajiro, o los llamados pozos secos, donde en años recientes desaparecieron numerosos sindicalistas enviados por el gobierno central], alegres, dicharacheros, abiertos a más no poder y trabajadores insignes que han hecho de aquellos lares agrestes un emporio de riqueza. Hasta hace poco y antes de que la producción desapareciera por obra de pésimas políticas dirigidas desde la capital de la República, andar por el Zulia era recrearse con la vista en la actitud empresarial de sus gentes [incluidos maifrenes y orientales] que en algo así de 50 años trasformaron la región para ponerla a producir con altura y eficiencia [incluidas familias emigrantes colombianas], de donde es impresionante ver cómo de unos humedales lodosos y poco habitables gentes provenientes de Perijá convirtieron el sur del lago de Maracaibo en un inmenso  fundo platanero que surtía el país y las Antillas holandesas con excelentes productos de sus cosechas, como también el Central Venezuela de la zona cubrió buena parte de la producción azucarera de  aquella comarca del país, o los inmensos establos de ganadería cruzada que exportaban por doquier leche cremosa o en polvo para surtir el consumo nacional, o la enorme cantidad de carne de calidad que se produjo en regiones como Perijá y Machiques, todo lo cual hoy lamentablemente ha descendido a extremos por obra de una política agropecuaria errátil y depresiva, y donde desde luego y para lucrar la corrupción prospera de lo lindo la llamada agricultura de puertos y por ende lo demás importado que se dejó de producir.


            En la actualidad Maracaibo es una gran ciudad que supera con creces los dos millones de habitantes, dentro de sus problemas desde luego, sin la ayuda del gobierno central y que empuja la barca del desarrollo como nunca. Pero de lo que me interesa ahora tratar es en sí del título de este trabajo histórico, porque ya vamos en la mitad del blog, y es en referencia a lo que se ha llamado por siempre la República del Zulia. Debo por tanto comenzar exponiendo que desde el tiempo de la Colonia española y a pesar de las subdivisiones territoriales para el ejercicio del gobierno y por cuanto el enorme lago marabino se presentaba como la despensa comercial de un territorio mediando entre Colombia y Venezuela de mucha actividad, por estar más cerca de una vía de penetración como era en este caso la lacustre, todo lo concerniente a la vida cotidiana hecha desde los altos páramos que van a Sogamoso y que caían hacia el corregimiento de Pamplona, la dinámica capital de entonces, pues Cúcuta andaba de pañales, como también el extenso páramo de Berlín en la vía a Bucaramanga y hasta la misma templada Ocaña como otras zonas que penetran en aquel amplio espacio geográfico cuna del emblemático río Catatumbo, todo ello dependía entonces del hacer y deshacer de Maracaibo, conectándose con aquel puerto por vías internas fluviales y entre ellas la muy intensa del transitado Catatumbo, que tuve el placer de visitar cuando en mi infancia viajé por vía lacustre de Cúcuta a Maracaibo. Pues bien visto el movido trajinar entre Pamplona y Maracaibo que eran por tanto dos polos de actividad mercantil y familiar, cuando se presenta la división de la llamada Gran Colombia, a partir de 1830, Pamplona y Cúcuta quedaron arrinconadas con respecto a Colombia por las enormes montañas interpuestas, mientras que con Venezuela tenían una salida libre a través de Maracaibo como puerta hacia el mundo exterior cuando ya de Colombia se exportaba por dicha ciudad marabina una enorme producción de café liderizada por capitales alemanes con grandes haciendas en Colombia y Venezuela, que luego dieron mayor empuje cuando se construye el ferrocarril de Cúcuta a Encontrados, puerto fluvial a la orilla del río del mismo nombre.

            Con ese camino unitario andado en el siglo XIX por ambas fajas fronterizas comienza a formarse otra opinión favorable sobre el mismo problema regional en zonas muy afines con el lago marabino, como son los estados andinos o algunos lugares del interior falconiano y de Lara que por naturaleza versan hacia la cuenca natural del Zulia, de donde ello se traduce en un interactivo comercio que da frutos óptimos y porque el gobierno central del país se halla incapacitado para atender estas provincias dada la lejanía existente y la ausencia de vías de comunicación. Ya desde los tiempos del final de la Independencia los maracaiberos actuaban por sí solos para defender la integridad territorial y su comercio, por lo que justo es reconocer que con la batalla naval sobre el lago de Maracaibo realizada por valientes marinos venezolanos y colombianos, en 1823 se selló el final de la guerra contra España, brindándosele la salida de sus restos marciales a través del mismo lago y con honores correspondientes de acuerdo al tenor militar. Pero luego las salvajadas cometidas por los continuos pleitos entre el poder central y el regional siempre encontrados, ocasionaron muchas muertes y la separación mayor de ambos campos de ideas, lo que dio pie a que distinguidos caudillos zulianos conversaran con gente de igual pensar al otro lado de la frontera para constituir el piso superior a la realidad política con el fin de crear un territorio independiente entre ambos países para proseguir en la búsqueda del bienestar de las familias y del comercio de la región, por la salida propia que era Maracaibo. En este hinterland que se desarrolla mientras ambos países se desangran con revueltas intestinas, mediante acuerdos de los intervinientes que superan los hechos, se va cimentando, pues, el origen de eso que se llamó la República del Zulia, porque entre ambas partes señaladas escogieron como realidad tal término, al llevar la voz cantante  de los acontecimientos esa provincia en cierta forma tan rica y arrinconada de Venezuela. Pero había que esperar para que el devenir de la Historia tuviera un asiento firme debatiéndose así la idea entre políticos regionales de todo aquello que impulsaba la unión, a concretar especialmente entre el propio Zulia, los estados andinos del sur del lago marabino, el mismo estado Barinas separado ya de la original Caracas y las provincias [departamentos] dichas de Colombia cuyo eje central pasaba desde el alto Pamplona para caer en los valles de Cúcuta y todos los aledaños fluviales extendidos por varios caminos acuosos que descendían hacia Maracaibo. Faltaba para entonces el detonante necesario o sea el nacimiento de caudillos zulianos para llevar a cabo dicha empresa, que estaban pronto por aparecer.

            Los comienzos para madurar en la idea como siempre son difíciles por la oposición venida de Caracas y el centralismo que quisto tener dicha capital en los asuntos internos del país, sobre todo en el período del general José Antonio Páez y en lo adelante y salvo el general Juan Crisóstomo Falcón, que no vio mal en apoyar la idea porque vivía metido en sus próximas haciendas corianas. Como la historia es larga de contar y no se ha escrito un libro definitorio e imparcial sobre el problema que es de vasto alcance, me referiré someramente a  situaciones específicas de tal independencia fundándome en una cronología de los hechos resaltantes y sobre la base de que dos personajes maracaiberos, amigos y adversarios a la vez, fueron los artífices principales de tal intento que llevado a cabo en ambos países, por disensiones internas y guerras mantenidas han dado como un compás de espera en la solución de los problemas zulianos y de cuanto les atañe.
            1777: La provincia de Maracaibo al crearse la Capitanía General de Venezuela expresa a Carlos III su deseo de permanecer unida al virreinato de Nueva Granada.
            1821: El Zulia independiente aspira unirse a Colombia para restablecer vínculos rotos con Bogotá en la guerra desatada, lo que se refleja en el Acta de Independencia del Estado Zulia.
            1858: En marzo el general gobernador colombiano Vicente Herrera permite tomar cuerpo a la idea unionista de los territorios señalados con el Zulia. Eso lo propone a Bogotá, llamándolo Estado soberano del Zulia, bajo la  protección de Colombia y Venezuela., que en nuestro país se llamará luego República del Zulia, bajo el liderazgo de los hombres de acción generales Jorge Sutherland y Venancio Pulgar.
            1863: El presidente general Juan Crisóstomo Falcón que en lo personal como anecdótico contemporiza con Sutherland y Pulgar sobre la República bajo soberanía autonómica del Zulia, para apaciguar las intenciones que desestabilizan su régimen  por decreto divide a ese Estado en cuatro porciones territoriales, o sea Maracaibo, Táchira, Mérida y Trujillo.

      
            En el mismo año Sutherland y Venancio Pulgar aliados en la lucha contra el centralismo paecista  firman un documento  para la separación de Maracaibo del resto de Venezuela.
            1864: En los estertores de la Guerra Federal la provincia de Maracaibo ahora se llama Estado Zulia.
            1866: Trujillo, Mérida y Táchira por decisión propia se incorporan al Estado Zulia, que se llama entonces República del Zulia.
            1868: El Zulia bajo el mando de Jorge Sutherland se declara república independiente, siendo su primer Mandatario. Treinta y cinco días consecutivos durará la independencia del novel Estado, pagando las consecuencias de ello con la intervención de José Ruperto Monagas. Pronto como Estado Soberano del Zulia estrenará Constitución, sancionada el 18 de enero de 1868 en la andina ciudad de Mérida.
            1869: En mayo el general Venancio Pulgar desconoce al gobierno centralizado de Caracas  para intervenir la aduana de Maracaibo, expulsando a los administrador e interventor como enviados de la capital de la república. Así declara la autonomía del Zulia. De seguidas Maracaibo nombra agentes confidenciales en Curazao y Saint Thomas. Luego la Legislatura zuliana corroborando los hechos acaecidos declaró al Estado con autonomía plena.
            1881: Los estados Zulia y Falcón celebran un pacto de alianza territorial.
            1890: El presidente Raimundo Andueza Palacio devuelve al Zulia la autonomía perdida.
            1928; para presionar al gobierno y al estilo de la secesión de Panamá,  algunas compañías petroleras del Occidente, entre ellas la Shell, reavivan la idea de crear la República Independiente del Zulia, suerte de estado tapón, ofreciendo por ello apoyo y armamentos al general Vicencio Pérez Soto.
            1930: En plena producción petrolera del Zulia que enriquece a Venezuela, las empresas americanas en el país durante esta década preparan en secreto un plan para emancipar al estado Zulia, algo parecido a Puerto Rico, con el apoyo de dichas compañías, lo que se viene abajo con el descubrimiento de suficiente petróleo en el oriente de Venezuela.
           I999. En Cúcuta el alcalde José Gelvez mediante exposición alusiva propone  crear de nuevo la República del Zulia.
           2006: En el curso de este año vuelve a florecer un movimiento de independencia relativa sobre aspiraciones zulianas de longa data y debido a que el gobierno regional permanece en manos de la oposición frente al mando absorbente central, castigando por ello al pueblo zuliano y mermándosele buen número de entradas por partidas presupuestarias. Sobre este hecho que se impulsa el gobierno de Caracas reacciona de inmediato ofreciendo cárcel y condenas por traición a la patria a sus patrocinantes. Por ello bajo presión todo vuelve a la quietud octaviana, mientras se llega a algún arreglo sobre el particular.

            Ahora para concluir este ligero recuento histórico que se podría robustecer en archivos de Venezuela y Colombia, voy a dejar con ustedes algunas apreciaciones contundentes que esgrimen los patriotas zulianos y por ser tan regionalistas de corazón.
                     Que han sido discriminados cuando mantuvieron y aún en buena parte  sostienen el presupuesto de Venezuela.
                     Que mediante técnicas consensuadas nunca fue escogido para Presidente del país a algún valioso personaje zuliano.
                     Que si el Zulia fuera independiente con la riqueza que genera en comparación, sería el Estado de origen hispano más rico de América Latina y con el PIB más alto.
                     Que el Zulia ahora salvo lo que ellos pueden generar con las uñas, se encuentra en el caos deprimente, llenos de hampa y rodeados de miseria.

          Y porque ante lo dicho, la mayoría de los zulianos se sienten en el país como ciudadanos de segunda.


          Dejo a usted pensando lo que quiera y en especial si tienen razón los actuales cuatro millones de “maracuchos” sobre el tema aquí esgrimido. Que la milagrosa Chinita [virgen de Chiquinquirá] por siempre los ampare.                                                           ramonurdaneta@hotmail.com

lunes, 9 de julio de 2012

JUAN VICENTE GÓMEZ: PATRIARCA RURAL ESPUELUDO


            Amigos invisibles. La verdad es que cuando uno le coge interés a cierto tema lo escribe con soltura, porque de tanto oír en este caso sobre el personaje y sus fantasmas uno le fue haciendo como un colateral de la familia, y esto lo digo por varias causas puesto que ya es hora para la ciencia histórica de bajar a la realidad aunque sea crítica y guste o no para muchos lectores comprometidos o los simples amantes de la vivencia escrita que aún sostienen dolientes insepultos en cuanto a que si el personaje merece las verdaderas honras del Panteón Nacional, pues ya en este siglo XXI que corre al galope por obra de la tecnología avanzada es bueno que nos dejemos de tapujos en cuanto al estudio de una época o de cierta figura destacada que hasta bien le retrata el Nobel García Márquez, porque sea dicho de una manera veraz que el tachirense general Juan Vicente Gómez Chacón, de quien aquí me refiero, es uno de los cuatro personajes jinetes más valiosos e interesantes de nuestra vida republicana, porque los otros tres fueron Simón Bolívar, José Antonio Páez y Antonio Guzmán Blanco, señalando esto como hombres que llegan a conducir el país en determinado tiempo, con sus más y sus menos desde luego pero sí suficientes como para señalarlos de manera tan precisa. Sin embargo y porque no soy egoísta otros se acercaron a esta categoría y es bueno también señalarlos aquí, con sus virtudes y defectos, porque la perfección no existe en los seres humanos, para que reposen en el recuerdo no de un Panteón tan vilipendiado por los excesos allí habidos, sino que moran en el corazón de cuantos hicieron y aún construyen esta patria: Marcos Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt.
            No sé si usted está asombrado de lo que afirmo, pero es hora de romper las barreras de estereotipos y anacrónicos tabúes para incluir el pensamiento vasto a sostener, porque saliendo ya de probetas experimentales es oportuno mencionar que nuestro país desde su fundación ha tenido como rémora enfermiza un militarismo feudal peor entendido, que es causa de gran parte de nuestros males subyacentes, pues así como a los religiosos de profesión no se les permite ejercer cargos públicos fundamentales, por fuerza constitucional, igualito debe hacerse con quienes desempeñan la carrera militar, sin excepción alguna y en forma rigurosa, puesto que aquí aplicamos el adagio de “zapatero a tus zapatos”, en lo que no hay vuelta de hoja y en eso seremos firmes de hoy y en lo adelante, para la salud republicana a objeto de salir de esa asfixia monumental anacrónica que nos acogota con el latente peligro cuartelario. Pues bien, distinguidos amigos, toca hoy estudiar y mejor revolver la vida misteriosa de ese zamarro hombre lleno de gimnasia mental,  cazurro y vivo como él solo con la particularidad que gobernó a Venezuela por 27 años en momentos aciagos y que con su filosofía conservadora campesina aprendida en las primeras letras de su aldea natal tachirense y fronteriza, o sea de La Mulera, tranquiliza el país de manera muy original pero asertiva, hecho que se puede analizar desde dos ángulos opuestos aunque con validez relativa, “e pur si muove”, como expresara Galileo Galilei. Pues bien, para hablar en escritura de este personaje es bueno remontarse al final de nuestra Guerra de Independencia, cuando el país queda en la ruina y obligado a cancelar una elevada deuda para completar lo infausto aparecen por doquier algunos seudocaudillos y aprovechadores de lo ajeno, que por décadas marcan una pesada carga de lucha social a pagar con sangre, sudor y lágrimas, según gráfica expresión de Winston Churchill, en medio de una constante batalla de hambrientos bandoleros con o sin nombre y apellidos que desangran a Venezuela a través de consignas estúpidas caídas al vacío, en medio de un mar de levantamientos guerreros o de guerrillas bandoleras comandadas pos facinerosos cuya máxima expresión fue la llamada Guerra Federal, la que bajo una sin cesar estela de muertos y paludismo asesino condujo al país a la miseria, país todo escindido por cierto en cuatro partes que se desconocían entre sí y con diversos orígenes sociales, en cuyas trancas y desórdenes salvo excepciones discutidas vivimos  hasta el fin del siglo XIX.           
            Bueno es recordar igualmente que luego de dividir a Venezuela en dos repúblicas de ordeño durante la Guerra de Independencia, lo que no prosperó para así poder salvar algunos restos apreciables, aparece una separación oportuna de las siete provincias iniciales, porque la convivencia entre el Oriente territorial con el Centro capitalino, así como los extensos llanos que la cruzan y aquel nudo de montañas alejadas que eran los estados andinos, hacían más difícil por distante la interrelación geográfica y emocional de los habitantes, que apenas se conocían, al extremo que el Oriente y Guayana mimaban su relación con Trinidad, los llanos con la extensa provincia de Caracas, y el Occidente de Venezuela tenía tres polos de atracción de negocios y familia, que eran Curazao para la espaciosa zona coriana, Maracaibo para los estados andinos y hasta Lara, y los mismos estados montañosos occidentales por su singular idiosincrasia y la economía autóctona que ya despunta con el café, mira una buena relación con Colombia no solo porque las familias están unidas a través de lazos profundos de solidaridad o sangre, sino porque era mucho más fácil ir de viaje o comerciar hacia Colombia que a otras partes del país, donde las vías de comunicación no existen y las enfermedades del camino, tal el paludismo, las colerinas y la fiebre amarilla, son de verdadero temer. A partir de 1864 y acabada la desastrosa Guerra Federal, los Andes, manejados por Trujillo bajo la férula machetera del caudillo Juan Bautista Araujo desde la Ciudad Santa del conservatismo que es Jajó, hasta que en marzo de 1892 sus huestes pierden el combate en El Topón del Táchira y el eje político militar entonces cambia de sitio para asentarse definitivamente en esa frontera dinámica y rica por la agricultura que la entorna. En estos momentos cruciales de la vida regional y en la última década novecentista anda dando vueltas y revueltas por dicha frontera colombo venezolana un pichón de sacerdote que no llega a serlo, alborotado y mujeriego pero de recia personalidad, ambicioso “indio que no cabe en el cuerito” como le llama  Ignacio Andrade y osado que no le para a los infortunios, quien viviendo del lado de Colombia convence a su rico compadre y más que amigo, Juan Vicente Gómez, para acabar con la mafia política establecida en Caracas ya desde los tiempos de Guzmán Blanco, y mire que este hombre escéptico y taciturno, prevenido, para hacerle compañía al compadre Castro decide cerrar sus negocios productivos y acompañarle al centro de la república en una revolución corta e increíble mientras deja a buen resguardo el ganado que eleva en la frontera y entierra su fortuna en monedas de oro, para prevenirla de interesados botijeros.
            Así las cosas y una vez que Castro amarra su caballo frente al Capitolio caraqueño, como lo había predicho, comienza una sucesión de hechos anormales por este que llaman “cabito” debido a su baja estatura, entre bebidas y mujeres, mientras desata una grave situación internacional que llega a bombardear los puertos nacionales y se enemista Castro con todo el mundo, al extremo que el banquero Manuel Antonio Matos lo tilda claramente de loco y que por ello va a dar mucho quehacer en la historia de Venezuela. Entretanto el general Gómez, que ha ganado este título militar no como muchos burócratas en comidillas de palacio sino en los campos de batalla, se mantiene calmo, muy callado porque fue siempre hombre de poco hablar y de mucho hacer, a la espera de otras circunstancias que el destino depare y sin caer en trampas que el propio Castro le tiende para demostrar su confiabilidad, o que emanen de fuerzas enemigas con lo que quieren enlodar su reputación. Entre tanto el general Gómez a la chita callando se prepara de una manera juiciosa para el ejercicio del poder primero asegurando la presa castrista en calidad de segundo en el mando de a bordo, por lo que le toca luchar de veras bajo el mando de tropas en esa casi década cuando gobierna de manera desaforada el compadre Cipriano, a quien le presta dinero en aprietos económicos y mantiene buenas relaciones con el clan valenciano de aduladores de Castro timoneados por Ramón Tello Mendoza y Torres Cárdenas, quienes por ello obtienen cuotas de poder. Entre tanto el país continúa enguerrillado con esa nueva gente andina que por antonomasia llaman chácharos, buenos y sanos pero iletrados y duros de roer, que son como un sostén del régimen decadente y mientras las fuerzas militares agrupadas bajo distintos caudillos decimonónicos llenos de intereses personales le declaran una cruenta revolución al chácharo mayor Castro, sostenida por numerosos generales que vienen rondando el poder desde los tiempos de la Federación, que en combo se atrincheran finalmente en La Victoria para dar la batalla final, ganada por Castro con mucha dificultad y gracias a la intervención precisa de Gómez, como del doctor y general trujillano Leopoldo Baptista en la toma sigilosa del cerro Copey. De allí en adelante la estrella militar del general Gómez obtenida con valentía en los campos de batalla y después de los 40 años de edad, brilla con luz propia, lo que pone en guardia a otro guapo militar que era el cabito Castro.
            Entre conjuras, aclamaciones y disgustos internos e internacionales se mantiene la era castrista, por pleitos con los banqueros, las casas extranjeras de negocios y mucha gente acomodada, mientras Gómez va cimentando su prestigio palpable en diversos combates y batallas con que pacifica el país por la primera vez y piensa en el ejército que de verdad no tiene Venezuela sino montoneras, mientras el compadre Castro pervive disoluto entre juergas de damas al paso y alcohol sin continencia. Allí sucede el traslado del Presidente a La Victoria por un tiempo dado que en una farsa teatral renuncia, situación de viveza que Gómez con rapidez desenmascara y así como buen político que ya lo es logra convencer a su compadre de la confianza y seguridad que se tienen entre sí. Pero sucedió que con la vida desordenada en que continúa Castro pronto se le presentan complicaciones del sistema uretral y renal que le llevan a una intervención quirúrgica en Macuto, de donde con prontitud y porque no sana el tachirense debe viajar a Europa para su sanación, dejando encargado de la Presidencia al astuto general Gómez, tiempo en que éste se da cuenta del doble juego que tiene dicho compadre para con él, y como se dice ante la situación que descubre Gómez con la frase en clave que “la culebra se mata por la cabeza”, antes de ser despedido por la puerta de atrás decide dar un golpe de estado frío contra el cabito que anda por tierras germanas, mientras lo ayudan unos barcos de guerra americanos aposentados en la costa cercana de Caracas. Así feneció la triste leyenda del guapetón Cipriano Castro, aunque siempre Gómez le tuvo recelo y desconfianza en el destierro bien vigilado por los espías gomecistas, hasta que de 68 años fallece en Santurce de Puerto Rico, en 1924.
            Una vez que el general Gómez se adueña del poder, el país entrará en una calma chicha que sus adversarios representaron con el lema oficial “Unión, Paz y Trabajo”, agregándole la coletilla de Unión en las cárceles, paz en los cementerios y trabajo en las carreteras, porque fue una verdad sesgada en aquel período ejercido con mano dura pero usando guantes de cabritilla, donde se permitían ciertas libertades, aunque no los excesos. Es bueno recordar que para 1910, o sea recién entrado Gómez al ejercicio del poder, nuestro país prácticamente vivía en la edad media de los pensares, con excepciones desde luego, y que las cárceles existentes contra los bandoleros de distinto peso fueron heredadas de mucho tiempo atrás [vale decir, el palacio presidencial en Caracas era la antigua cárcel colonial], en un país en bancarrota, pagando deudas atrasadas y con poca liquidez, en lo que prácticamente había que comenzar de cero. Pero Gómez con el guáramo que tenía así lo hizo, y sin mucho hablar salvo con el hipopótamo del zoológico de Maracay, a quien visitaba con cariño, y además con su confidente hasta cierto punto de Antonio Pimentel, que le fue leal por siempre, como el fiel indio colombiano Eloy Tarazona, que cuidaba sus espaldas por si acaso, y una legión de andinos que coloca en ciertos puestos de la Administración como ejes de su mandato, valga decir los jefes civiles pueblerinos y los telegrafistas nacionales que al cazurro general lo mantenían permanentemente informado de los sucesos sobrevenidos en todo el país, con ellos y mediante el ejército incipiente que organiza para acabar con aquello que el vulgo llamaba “chopo e’ piedra”, mas con mucha gente advenediza y de otros adulantes de ocasión emprende la meritoria labor de unir el país, por lo que renovando ideas piensa ya construir carreteras y otras instalaciones necesarias, mientras juega con la política interior al enmochilar en un mismo cesto a los antiguos generales de provincia que aún pululaban a la espera de algún cargo remunerador, o sea vistos en un raquítico Consejo de Estado que nada aconseja pero que los ata al sistema de esta manera conveniente, lo que el pueblo en despectivo signo llama “El Potrero”, de dinosaurios agrego yo, y escoge para continuar en la función teatral a gente de absoluta confianza pero prestados a la  farsa c omo  José  Gil  Fortoul, Victorino Márquez Bustillos y Juan Bautista Pérez, quienes fungen de Presidentes nominales, porque el poder Gómez lo maneja en absoluto desde sus estancias en Maracay, ciudad que prácticamente se convierte en un gran cuartel y donde los interesados van a rendirle pleitesía casi de una manera degradante.
            Con la fama de ser un militar de espuelas, poseedor de tabaco en la vejiga, que gana distinciones en los campos de batalla, para citar algunas la inicial campaña de 1899 que lo lleva de la frontera colombiana hasta Caracas, con acciones memorables habidas en el Táchira, en Tovar y la muy recordada de Tocuyito, o la defensa que hace de su compadre Castro cuando anda todo sitiado como jodido en La Victoria, o las campañas que realiza con el prestigio militar que ya posee en Lara, Falcón, el centro del país, el llano, La Puerta, la conocida batalla de El Guapo y la de Carúpano, donde le hieren algún nervio en una nalga con que queda ligeramente cojo, y la final del triunfo para obtener la paz que realiza en Guayana, cuando derrota a los jefes orientales y se entrega para llamarlo así el famoso Nicolás Rolando, con ese prestigio de su sable, repito, nadie le va a chistar durante muchos años y mejor hasta su muerte, porque salvo ligeros escarceos de bandolerismo o algo parecido en los llanos con Maisanta, el tuerto Vargas y el escapista Arévalo Cedeño, las vagas intentonas de  Delgado Chalbaud, Gabaldón, el cuartel San Carlos, los tranviarios, estudiantes del 28 y otras menores, la paz octaviana se sostenía sobre las bayonetas gomecistas. En el entretiempo del paso de los años Gómez, que según expuse fue siempre un hombre aventajado de negocios como buen rayano y cuyo amor principalmente eran las vacas, comienza a cimentar una inmensa fortuna en bienes raíces, iniciándose en ello con el dinero que ha traído de sus actividades mercantiles ejercidas en la frontera con Colombia, donde vivía expatriado, capital que mediante el sano entender multiplica en lo aplicado desde 1900 y por 35 años de ajetreo negocial, donde va adquiriendo por registro innumerables haciendas en los llanos y el centro del país, como los diversos inmuebles de vivienda que posee casi en este mismo territorio en que desempeña esa lucrativa actividad privada a través de caporales y testaferros de aprecio bien pagados, suma de habilidades que a su muerte le hace el hombres más rico del país, con el detalle que todos esos bienes siempre permanecieron en Venezuela y nada en lo exterior, por lo que a su fallecimiento, al gobierno en turno le fue muy fácil incautarlos sin compensación alguna aduciendo que eran bienes mal habidos, lo que salvo excepciones de viveza comercial y otros detalles que se pueden pensar no se ajustaron a la verdad verdadera, parodiando a Juan Ruiz de Alarcón.
            Gómez fue muy amigo de festejar las fechas importantes para que quedaran como ejemplos palpables de su obra, por lo que en 1910 recordó como se debe el centenario de la Independencia, cuando forma el inicial ejército de Venezuela, y en 1921 para recordar lo acaecido libertario en Carabobo acomete una inmensa parada militar en tal campo de guerra, donde exhibe por vez primera una tropa unida y con nuevo material bélico, como la famosa creación de la Aviación Militar, que desde el primer momento pone interés en ello, y para rememorar el centenario de la muerte del libertador Bolívar se empeña en hacer un saneamiento total de la dura deuda que el país arrastraba desde tiempos de la Independencia, a lo que se agregó otras adquisiciones militares para sostener tantos conflictos intestinos que el país padeciera en el siglo XIX. Con esa moneda fuerte que se crea y el impulso del petróleo que con ojo de visionario palpa hacia el futuro, Venezuela fue hasta 1983 ejemplo de sanidad económica y referencia bancaria a nivel mundial. Otro ejemplo de Gómez dentro de aquel país aún lleno de problemas fue iniciar una ligera transformación inicial en materia de desarrollo, por lo que pone atención en el café y el cacao como frutos a exportar, y en lo interior crea algunas fábricas lácteas, papeleras, aceiteras, calzado, textiles, de jabón y de otros productos que apoya, como el cemento, los centrales azucareros, y demás rubros que ya miran por buen camino el tránsito industrial  y bancario del país.
            Venezuela para Gómez era como una gran hacienda bajo su poder y en ese espejo de aquel tiempo pasado es que se debe fijar la atención de su vigencia histórica, porque hacer otras comparaciones fuera de contexto es caer en el desenfreno parcializado o la equivocación, ya que no se le pueden pedir peras al olmo. Gómez constituye un  numeroso clan familiar y de pocos amigos que así lo sostendrán hasta la muerte, aunque sus decisiones fueran inapelables, pero es bueno recordar que sabía oír para ejercer un mejor gobierno sin ir en contra de la realidad. Tuvo muchos hijos y diversas mujeres contados en papel para no equivocarse, y a quien le fue fiel le respondió siempre con la misma carta, aunque desdeñaba la adulancia. Su filosofía de la vida le llevó a ser sensato y así pudo morir tranquilo en la cama porque no se conoció alguien que de firmeza atentara contra él, y los pocos que lo hicieron contra su gobierno luego quedaron desautorizados por la Historia, al extremo que yace enterrado con todo respeto en su panteón familiar, donde el tiempo le guarda la memoria objetiva que se merece. Conozco muchísimas anécdotas de este hombre que se formó por sí mismo con el trabajo y sin necesidad de muletas, que ahora no son del caso mencionar y porque bastante han sido publicadas, lo que le da un calor especial al tránsito de su vida en recuerdo. Claro está que algunos, la minoría, no estuvieron con él, por causas subjetivas que tampoco señalaremos y que fueron expuestas en su oportunidad, con o sin aditamentos picantes o salidos de un plano crítico real, y que algunos de esos descendientes o usufructuarios puedan pensar desde otro aspecto sobre la vida privada y pública de este tachirense que forma parte de la Historia nacional. A esos criterios dispersos los respeto, pues desde joven los he oído rondar en conciliábulos del tema, o en trabajos más serios pero apasionados y otros que no vale tomar en cuenta, porque se contradicen o guardan algún rencor específico de aquellos años del foxtrot y de los danzones caraqueños. Todo ello se guarda en un cofre cuajado de virtudes o de errores, porque somos humanos, pero que en suma representan por sí a uno de los grandes personajes públicos y privados que ha tenido el país, sin claudicar ni siquiera en sus fronteras, porque no fue traidor a sus principios de hombre digno y porque trajo la paz incipiente y luego el desarrollo a lo largo de su función en el sorpresivo siglo XX. El adagio proclama que al valioso se le ataca. Y como esto termina vamos con el “ite missa est”.