sábado, 8 de octubre de 2011

DEL ATRATO A TAPACHULA: UN TREMEDAL INCÓGNITO.

Amigos invisibles. Los varios miles de kilómetros que recorren el espinazo geográfico americano, adentrados desde ese mar de agua dulce que circula lodoso regando ciénegas y difíciles terrenos por el río Atrato colombiano, hasta los entresijos finales de Centroamérica con la aparición súbita de la fronteriza Tapachula mexicana, donde comienzan los asesinatos por encargo, son como dije un verdadero tremedal, en que acaso juegan paisajes disformes y etnias incomprendidas, en un mundo ajeno pleno de variedades en cuyo interior se manejan episodios difíciles de comprender en ese gran istmo consolidado. Y por su actualidad vamos en el intento de describir someramente lo que allí acontece, porque como un clavo saca a otro clavo,  de la pintura que comenzamos a emprender podremos darnos cuenta de la situación diversa y particular por la que atraviesan eso países pequeños, llenos de originalidad y sorpresas.
            En el análisis tridimensional empezaremos con un lugar muy sensible, al que se llama el Nudo del Darién, antiguo nido de piratas que recoge aguas fluviales provenientes de montañas y marismas de la costa pacífica colombiana y para en un verdadero jeroglífico geográfico interminable verterlas en otro lugar ahora bananero, lleno de incertidumbres y de guerrillas de diferentes ideologías, de izquierda o paramilitares, llamado golfo de Urabá, territorios tan difíciles de penetrar que durante más de medio siglo han imposibilitado la construcción de la conocida  Carretera Panamericana, en este solo amplio escenario, por los costos que ocasionaría un fangoso terreno, cercenando así la posibilidad de viajar pisando tierra desde la chilena Punta Arenas  hasta el extremo ártico de Alaska. Este enclave colombiano de antemano  había sido escogido para construir el futuro canal que comunicaría el océano Pacífico con el Atlántico, idea motriz que fue rebasada por el proyecto original del francés De Lesseps sobre el paso de Panamá y que ahora se vuelve a poner en discusión para unir ambos océanos de Colombia con un sistema ferroviario competitivo, y hasta se prevé la puesta en marcha de un oleoducto unido al gasoducto, que pueda cumplir ambos fines de interconexión  y en vías contrapuestas, para el desarrollo del comercio mundial.
            Una vez llegados a Panamá nos damos cuenta de la presencia en otro país, por cierto muy diversificado por constituir hoy un centro importante de negocios, algo así como Hong Kong o Shangai pero en otra escala, donde bajo  el gobierno de  Ricardo Martinelli tiene lugar el desarrollo democrático de esa república que veinte años atrás era nada por la barbarie militar en mando desde el trágico Omar Torrijos y que luego de las revueltas posteriores que pusieron en peligro la estabilidad y el manejo del famoso canal, hecho anterior que hizo nacer a otra república americana desprendida de Colombia, tanto desorden y arbitrariedad dieron, pues, pie a la invasión americana contra el gobierno del confundido lenguaraz Manuel Noriega, quien hecho preso de manera insólita fue a purgar culpas por narcotraficante como un presidiario más, aunque con rango de general en campaña para mayor mofa y por veinte años cumplidos, en una dura cárcel de los Estados Unidos. Dejando atrás a los indios kunas y al desarrollo portentoso con ese gran otro centro que se forma en Colón, núcleo de actividades asiáticas,  recorriendo hacia el Norte crucemos la frontera arriba de Chiriquí para adentrarnos en un país pequeño pero lleno de virtudes, que decidió abandonar el militarismo chocante porque cayó en cuenta que la guerra de las balas es innecesaria, y así creó otro frente bélico contra la ignorancia, de donde hoy en día el estándar de vida aumenta considerablemente y se perfila como una nación de avance en nanotecnología y lo relacionado con el mundo de la computación y la informática. Costa Rica, como su nombre lo ofrece es rica en sorpresas, desde escuelas agrícolas y universidades tecnológicas, hasta paisajes y atrayentes variedades turísticas, con una población homogénea y mestiza mas ya alejada del componente indígena mal alimentado y por resultas débil, que la acerca al blanco hispano llamado criollo, aunque tenga etnias de origen africano por Puerto Limón, y siempre recuerdan a Pepe Figueres, creador de la democracia en que se vive con un Presidente hasta  no ha mucho que es Nobel de la Paz, Oscar Arias, aunque a pesar de no tener un ejército por mandato constitucional, sostenga altercados diplomáticos con sus vecinos norteños, o sea los de Nicaragua, buscapleitos profesionales de origen sandinista y procastristas, que han dado por crearle al país problemas orquestados ideológicamente desde La Habana y Caracas, en cuanto al fronterizo e importante río San Juan.
            Adentrados ya en tierra de los bravos indios nicaraos, con pueblos coloniales cercanos a volcanes peligrosos y de mala facha, constatamos el cambio realizado, al encontrar ahora un pueblo pobre, ideologizado por el constante asedio de los medios comunistoides que bajo el empuje corruptor y con dinero desde la época de lo soviets conviven y malviven hasta con las ruinas sísmicas de un terremoto que arrasó a la capital Managua no ha mucho tiempo. De la familia de los potentados jerarcas serviles Somoza, que hacían y deshacían en el país a su mandar y bajo la protección de Washington, que entonces sin rubor jugaba a la internacional de las espadas en la América Latina, por obra del grupo izquierdista del sandinismo mentiroso que ha empobrecido más a su pueblo y que vive de dádivas menoscabadas con tarifa como las que le otorga Venezuela, el repudiado clan Ortega-Morillo fue despojándose de la competencia obstrusiva como el caso de Ramírez, Cardenal, Edén Pastora, Tomás Borges y otros connotados jerarcas para gobernar en la dupla a su modo, con el rasputín de Ortega, violador y dipsómano al decir de la mayoría que compra firmas para su reelección acaso indefinida, como jefe de la manada de alacranes, que llega incluso a pactar gobierno con el obeso y derechista Arnoldo Alemán, condenado y preso durante varios años por ladrón del erario público, en un escándalo  que ha sobrepasado a los límites internacionales.
            Nicaragua vive en la ruina, eso sí con misiles Sam que no sabe qué hacer con ellos (posiblemente los heredará Venezuela), y para echarle más leña al fuego, que no de sus peligrosos volcanes como el Momotombo, se mantiene en una eterna disputa frente a sus vecinos, no solo con la pacífica Costa Rica, insistiendo en las riberas del río San Juan (por cierto que por ese río hubo la opción americana de construir el canal interoceánico), cosa ya resuelta internacionalmente, sino con Colombia, porque ahora pretende también derechos sobre las islas de San Andrés y Providencia y su suelo marino, lo que da origen a más rencillas, y no contento aún con ello y recibiendo instrucciones de sus camaradas “panas” caraqueños y habaneros la tiene agarrada en pleitos con la vecina república de Honduras, que es tanto como una tirria morbosa porque dicho país protegió a la democrática llamada “contra” revolucionaria que luchaba contra los enquistados sandinistas, sino también porque con pantalones bien puestos los militares catrachos corajudos se anticiparon extirpando el cáncer político que se sembraba en Honduras bajo el amparo del eje político La Habana-Caracas, con la intención aviesa de perpetuarse en el poder, maniobra reaccionaria por demás que tenía el suficiente apoyo de las instituciones paralelas desestabilizadoras que con estos fines personalistas, populistas y dictatoriales tratan de moverse al unísono en América Latina, con el apoyo de seudocaudillos tarifados. Aquí debemos recordar que Nicaragua tuvo en época anterior un Presidente norteamericano llamado William Walker, que con unos cuantos piratas se cogió el poder a la fuerza, y quien cayó ajusticiado bajo las balas del fusilamiento años después.
            Saliendo ya de este enjambre de situaciones anómalas que seguirá sucediéndose mientras Ortega y su combo gitano permanezca apuntalado en el mando, para tener algún respiro ante tanta zozobra de la región vamos a penetrar en la república de El Salvador, la más pequeña de cuantas la rodean y densamente poblada, que hasta no hace mucho fue ejemplo de terrorismo y de barbaridad sin cese, porque en medio de una guerra civil que no cesaba pero con la hoz y el martillo que ondeara desde la secta ideológica del Farabundo Martí, contra su rival permanente que era la fuerza derechista de la ARENA, por fin las partes contendientes se dieron cuenta que no había razón para exterminarse entre ellos, de una manera desalmada, que ocasiona el exilio a los Estados Unidos de buena parte de su población, cuando apareció la figura política y salvadora de Mauricio Funes, dirigente en equilibrio con mentalidad social demócrata que ha tomado las riendas del país y a quien se le acata en los bandos, lo que ha traído la paz en el entorno y desde luego el renacimiento de  la laboriosidad y de la industria tanto en las ciudades como en el campo por demás empobrecido. Sin embargo todavía existe mucho por reconstruir, porque el manejo  mafioso de la droga y de los carteles dominados por transnacionales del crimen como los salvatruchas y los zetas, aposentados en México y los Estados Unidos, se mantiene en ese juego que produce tantas muertes y dinero lavado, mientras por otras fuentes se recuerda con dolor los asesinatos del arzobispo Arnulfo Romero, cuando oficiaba en la catedral la Santa Misa, la muerte despìadada de las monjas americanas y también el horripilante asesinato de los seis curas jesuitas, como reflejo histórico de un pasado tenebroso que ojalá no vuelva a suceder.
            Dando vuelta a una página de la historia centroamericana vamos de seguidas por Santa Ana a introducirnos en la república de Honduras, que en los últimos tiempos ha sentido los embates maquiavélicos de la política sucia en aquel país cuna del patriota federalista Francisco Morazán, que se ufana de tener dos capitales, o sea la industriosa que es San Pedro Sula y la oficial, que viene a ser Tegucigalpa. El país mestizo, que ha sufrido embates terribles de la naturaleza en los últimos tiempos, sin embargo se mantenía en pie con un desarrollo integral, hasta que apareció el diablo Mandinga con el fenómeno regional de la droga, lo que dio base a que aterrizaran por el norte poco habitado diversos aviones cargados de esta mortal mercancía, muchos provenientes del llano venezolano y de más al Sur en pistas escondidas hacia el río Orinoco, que para no dejar huellas acusadoras eran de seguidas incendiados. Este tráfico, que producía enormes ganancias ilícitas y dañaba a la humanidad, desde luego que no estuvo lejos de mentes perversas políticas que cayeron en las trampas de aquel juego perverso, sobretodo en tiempos recientes cuando el presidente Manuel Zelaya se hallaba en el poder, quien complaciente y con cartas bajo la manga que desconocemos, a pesar de ser un hombre empresario de centro derecha, con un partido así que lo apoyara, luego de dos o tres viajes comprometedores a Caracas de pronto comenzó con carantoñas izquierdistas en su país, y lo más extraño de todo fue que, en contra de lo expuesto en la constitución nacional hondureña, pidió realizar un referéndum para suspender la disposición expresa que le impedía seguir en el poder, y desde luego, con la táctica aprendida en Caracas continuar en el Palacio Presidencial per secula seculorum, según se dice, como ya va en ese camino el Ortega de Nicaragua, el Morales de Bolivia, lo ha intentado sin éxito el obispo herético Lugo de Paraguay, y desde luego que el dinámico Presidente de Venezuela, quien lleva trece años al mando de todos los poderes concentrados y aspira también eternizarse hasta que el cuerpo aguante, como lo ha dicho en numerosas ocasiones. De aquí que ante un peligro tan evidente las fuerzas armadas hondureñas y el presidente del Congreso Roberto Micheletti, que para ello se puso en son de ataque, sin pestañar un momento ante peligro tan inminente sacaron en pijama por ser de madrugada al títere Zelaya y de seguidas se lo enviaron a su cuate Ortega, el de Nicaragua, para llorar en el escándalo internacional del alboroto montado por las plañideras de oficio, que elaboraran una serie de tesis y de antítesis, de idas y de venidas con un zafarrancho manejado tras bambalinas mientras el presidente Lobo ya ejercía el poder y que ante la debilidad y la labia consabidas, para aplacar ánimos con que se juega entre débiles órganos internacionales, se le permitió finalmente al regreso a Zelaya bajo ciertas condiciones que ha violado, y ya tiene de nuevo en consternación permanente a su país, según instrucciones precisas, por lo que no se augura una paz permanente en aquel enclave centroamericano.
            Aterrizamos esta vez en Guatemala, antigua e importante Capitanía General,  que como dicen por allí parece que ahora vive en Guatepeor, porque luego de ser una república banana no sale de un problema para penetrar en otro ese pueblo de una honda estructura cultural, heredada desde sus ancestros mayas indígenas que tenían como centro principales a Yucatán, a Tikal y a Copán que hasta no hace mucha andaba en una continua guerra donde perdieron la vida muchos miles de personas y entre ellos de las numerosas etnias del lugar. Sin embargo Guatemala tiene una característica especial que sobresale, porque por encima del consabido caudillaje militar que la había gobernado, por mediados del siglo pasado y con la inspiración de ideólogos como el mexicano Lombardo Toledano y el peruano Haya de la Torre, logró triunfar para ejercer la Presidencia de la República un militar de izquierdas, Jacobo Arbenz Guzmán, quien le dio la vuelta a la tortilla y supo mantener sus ideas, como la reforma agraria, incluso con el conocido Cancilller Guillermo Toriello, quien asistente a la Décima Conferencia Panamericana celebrada en Caracas se enfrentó con ideas contrarias al propio delegado americano Foster Dulles, en la defensa de los derechos humanos y sociales. Desde luego que poco duraría Arbenz en el poder, porque pronto fue derribado por el coronel Carlos Castillo Armas, proamericano del todo, a quien meses después le asesina un soldado de su guardia personal. País de un extenso altiplano sobre los mil metros, por su variedad de paisajes, y el turismo como el del lago de Atitlan y la ciudad e Antigua, es bien visitada por  extranjeros en busca de solaz, a pesar de la presencia igualmente mafiosa con los oriundos norteños zetas y salvatruchas, que no cesan de arreglar cuentas personales en un temor que por ello mantiene la población. Pero lo más simpático que ha ocurrido en los últimos tiempos es el planteamiento de divorcio que hizo la Primera Dama a su esposo el Presidente Álvaro Colón, con el fin de mantener la dinastía, burlando así la prohibición constitucional que impedía esta especie de enroque para mantenerse en el poder y los negocios subterráneos, como otra forma grosera de violentar la ley, como otra patraña más que utilizan los dictadores y su entorno en la corrupta política que ejercen en América Latina, con la salvedad milagrosa que esta vez no les favoreció el truco plebeyo, puyes la Suprema Corte del país sentenció en contra de tal afrenta y el país pudo salvarse de esa arremetida por partida doble, que de ser posible merecería prisión.
            Bueno, por el camino de algunos 200 y más kilómetros que une a la capital con Tapachula, atravesando los inolvidables terrenos de Quetzaltenango (pájaro emblemático) y Chichicastenango nos acercaremos a tierra extranjera ya en la actual frontera con México, o sea en territorio de Chiapas que era guatemalteco y ahora es mexicano, para entrar a ese país norteño con todos los sinsabores de la “mascada” y de las vivezas que no convencen por ser conocidas, penetrando así por el Soconusco, que es el Chiapas costeño, y para seguir montaña arriba hacia San Cristóbal de las Casas, en honor al dominico Bartolomé, ciudad muy atrayente y llena de mansiones, que abandoné sin conocer lo que se estaba cocinando precisamente cinco días antes de estallar el reivindicativo Movimiento Zapatista de Liberación Nacional, que tuvo mucha alharaca entonces y que en forma mediática el gobierno del PRI supo controlar para quedar en nada, como en la novela del Gatopardo, del siciliano Lampedusa, cruel ejemplo de lo que otra vez puede pasar, porque tanto se quiso hacer que, en fin, no se hizo nada.  

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