domingo, 2 de septiembre de 2012

CARA Y REVÉS DE MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ


            Amigos invisibles. Lo que voy a escribir en esta oportunidad acaso no les guste a muchos vivientes y hasta dolientes de aquella época dictatorial, pero como en fin no tengo compromisos en este sentido puedo hablar claro sobre un período importante de la historia venezolana que hasta ahora ha sido tratada según conveniencias particulares, por una serie de factores que impulsan testimonios diversos y no bien atenidos a la realidad. Pues bien voy a realizar el trabajo con el carácter de historiador nada sustentado en detalles de relleno ni a largas notas que en vez de aclarar oscurecen el tema, que de paso sea dicho puede ser enfocado con distintos matices, dado el cambio fundamental que durante ese tiempo ocurriera, pero que adolece, como todos los de su época en estos campos manchegos de América Latina, de tener por detrás el sello de lo dictatorial impuesto y no con simple deseo, sino porque así era señalado por los altos cenáculos dirigidos desde Washington, para el resguardo y cultivo de los intereses propios.

Gral Marcos Pérez Ji´ménez


            Valga decir que Marcos Pérez Jiménez es el primer presidente que huele a siglo XX, es decir totalmente desapegado de los viejos instructivos que en materia política y de estado venían turnándose primero en forma lenta hasta la muerte del general Juan Vicente Gómez, en 1935, y luego con cierto deseo de arranque a partir de la llamada Revolución del 18 de octubre de 1945, porque ésta sí fue de esa categoría al romper el telón oscurantista que mantuvo apresado el país, pues incorpora el concepto general de una  nueva Venezuela, pero que con las disputas posteriores entre los dirigentes que emanan de ese golpe de estado, a poco viene a dar al traste con las ideas de avance que contienen sobre todo en el aspecto social del país, pero que pronto luego de otros acomodos entre la casta militar reinante resulta ser el triunfador de entre ellos el susodicho Marcos Pérez Jiménez, quien con cierta maña acostumbrada por esa mafia militar terrible para los `pueblos latinoamericanos, sale a flote como el mejor de tal casta y manejará el país con otra visión nueva durante una década de poder, incluyendo los sucesos ocurridos entonces y el sonado magnicidio del coronel Carlos Delgado Gómez. Para entrar en noticias sobre este personaje diremos que nació el 25 de abril de 1914 en un pueblo del occidente de Venezuela llamado Michelena, erigido el siglo XIX con campesinos emigrantes del desastroso terremoto de Lobatera, de 1849, comunidad por cierto muy humilde elevada en la alto de la montaña con clara visión comarcal. Su padre era un maestro de escuela primaria, que en la fronteriza Cúcuta casó con otra maestra de escuela, fundando el hogar en aquel sitio de labriegos con mucha constancia de trabajo y ejercicios del conocimiento, en los cuales se instruyen los tres hijos de este matrimonio formados con el ejemplo del diario quehacer y el deseo

Gral. Gómez y Gral López Contreras
de superación. Los años fueron pasando mientras los hermanos Pérez Jiménez estudian en San Cristóbal aún en tiempos del andino presidente Juan Vicente Gómez, de larga actuación patriarcal, y en el momento oportuno viajan a Caracas, en época previa al cambio efectuado de Gómez a Eleazar López Contreras, ambos tachirenses, cuando los andinos de ese estado mandan sin interrupción desde 1899 hasta 1935, a lo que luego se agregarán muchos años más en ese poder supremo. Por esta circunstancia de la residencia en Caracas Marcos Evangelista ingresa a estudiar en la vieja Academia Militar de Venezuela, en 1931, donde cursa la carrera correspondiente con las más altas calificaciones aún no superadas y sobresaliendo entre sus compañeros por la capacidad y de un inicio demostración de mando.


          Pequeño, de buena presencia y sereno en el hablar sin retóricas, sería obra de un estudio muy amplio poder referirse a su persona como político, hombre de estado, militar, técnico y visionario que lo fue y sobre todo de un gran amor a su patria a través del pensamiento conservador y nacionalista que lo impulsara en las acciones a efectuar, por lo que modestamente me referiré en grandes pinceladas a su exitosa carrera humana y profesional, que ya es como decir mucho. Que tuvo errores y desaciertos nadie lo niega, pero si comparamos su pasantía por el palacio presidencial de Miraflores con cuantos a partir del finado general Gómez por esos predios anduvieron en escarceos inocuos o vegetando en la rapiña, el premio al mejor mandatario se lo lleva él, sin que, repetimos, los tantos desagradecidos camaleones que cambian de colores y los lógicos enemigos del ostracismo o de la cárcel y de las ideas políticas, piensen lo contrario. Nadie es perfecto ni menos los que se sientan en la silla y a veces trono de Miraflores, que este supo bien ocupar. Que tuvo una fuerte policía para defender el régimen de tantos alborotos llamada la Seguridad Nacional, lo acepto sin ninguna duda, pero si enfrentamos a ello la inmensa construcción del esclerótico país que en vuelta de diez años pudo realizar para sacarlo del tiempo de las cavernas, salvo en algunos aspectos el breve período de la Junta Revolucionaria de Gobierno, eso en el tribunal sereno y ciego de la Historia lo compensa con creces, por lo que pasados casi 60 años de su lejanía del país deben revisarse los textos de enseñanza para reflejar sin rubor y callados los pocos que aún murmuran, lo que en verdad fue el tiempo propicio del Primer Magistrado Pérez Jiménez.

            El andino castrense recien graduado pronto obtiene una beca para que vaya a instruirse en sus materias en la conocida Escuela Militar de Chorrillos, en Lima,  laboratorio creativo remedo de West Point, guardando las distancias, todo después de la cruenta guerra del Pacífico contra Chile, de donde sus corredores y aulas bullían de un espíritu no solo manejado por la técnica más avanzada, sino por la ideas sostenidas en cuanto al desarrollo de los pueblos atrasados que venían formándose a través de la experiencia fascista italiana y de otras corrientes librepensadoras europeas sostenidas como antídotos contra el comunismo expansivo, que entonces apoyaba la Casa Blanca y el Pentágono, ambos de Washington. A su regreso al país Pérez Jiménez es empleado en puestos atinentes del Estado Mayor, al tiempo que da clases en la Academia Militar, donde se consustancia con las novedosas ideas que bullen entre sus alumnos y quienes aspiran mediante grupos o logias activas al cambio necesario en la conducción del país, entrando así en relaciones con partidos políticos recien constituidos y con grupos que adversan peligrosas ideas comunistas. En estos andares trasiega su trabajo cuando a raíz de los sucesos acaecidos al final del gobierno manejado por el general andino Medina Angarita se produce el golpe de estado del 18 de octubre de 1945, entronizándose entonces un nuevo gobierno lleno de dificultades aunque con promisorias ideas para cambiar el destino de la república, el que al cabo de tres años zozobra por incomprensión de los partidos y la pujanza de la logia militar, lo que da pie a que la Junta Revolucionaria de Gobierno con otro golpe cuartelario dé paso a la Junta Militar de Gobierno, con el capaz comandante Delgado Chalbaud a la cabeza, que a
Carlos Delgado Chalbau
raíz de su magnicidio da entrada al tímido marioneta Suárez Flamerich, y a este le sucede Pérez Jiménez al mando de una Junta de Gobierno que en l952 convoca a elecciones presidenciales acaso prematuras, que pierde desde luego el militar en turno, pero cambiando la jugada en un pronto golpe de palacio apoyado por la Asamblea Constituyente con rapidez le designa Presidente Provisional, y luego lo elige para dirigir los destinos del país en el quinquenio 1953-1958, que sin lugar a dudas, porque lo dicen casi todos los estudiosos, ha sido el período más floreciente de la administración pública en Venezuela.

            Por encima de que se entroniza un gobierno militar pero con personajes capaces en diferentes materias que sabe escoger el propio presidente Pérez, como Sansón, Gómez Ruiz, Vallenilla, Urbaneja, Chataing, Otáñez y otros, y de que mediante nueva cuenta aparecen movimientos en contra del gobierno azuzados por los partidos de extrema izquierda y algunos revoltosos socialdemócratas, principalmente, el gobierno echa a andar sobre una base que tiene fundamento en los planes aprobados del urbanista francés Maurice Rotival, traído durante el tiempo de Delgado Chalbaud en la intención de reformar a Caracas, con el aumento de los precios petroleros y de ciertos impuestos provechosos, en el sentido de establecer una suerte de tropical visión del sueño americano, donde la ciudad y el entorno del valle en que se asienta está cruzado por grandes avenidas y autopistas, como de edificios suntuosos dignos de la gran capital, desarrollo que el presidente Pérez Jiménez vigilará personalmente  desde  cuando  se  inicia  la  construcción  del c entro  cívico denominado  Torres de
Torres del Centro Simón Bolívar
El Silencio, en lo que se pudo ver de día y de noche a miles de trabajadores excavando con máquinas adecuadas cierta enorme aérea del centro de Caracas, con una profundidad de algunos veinte o más metros para cargar inmensos camiones que luego depositaban esos colosales escombros rellenando grandes cavidades de quebradas bajantes del cerro El Ávila, para formar así lo que se llama Avenida Andrés Bello de Caracas. Excusen los aumentativos, pero fue verdad. De inmediato también con el mismo furor empresarial comenzaron a trabajar cuadrillas de trabajadores y maquinaria necesaria para mejorar el Palacio de Miraflores, al que se le agrega el Palacio Blanco y el cuartel de la Guardia Presidencial, importantes edificios de estilo neoclásico. Con el mismo empeño que recuerde, porque voy haciendo uso de la memoria, el gobierno piensa en crear una universidad alejada del centro de la ciudad, por lo que encarga a arquitectos especializados como Villanueva, Malaussena, Domínguez y Chataing, el diseño de las nuevas estructuras urbanísticas, de lo que van saliendo edificios como los de la Universidad Central de Venezuela, para lo que adquiere la llamada Hacienda Ibarra, centro superior que se completa con el más moderno mobiliario y artístico, donde predominan esculturas y mosaicos de categoría mundial que hoy son considerados patrimonio de la humanidad, y a lo que quizás la juventud universitaria olvidadiza no considera quién fue el promotor y creador de esta magna obra, con canchas deportivas de primer orden. En ello es posible que le adverse el mal recuerdo, con cierta razón pero no toda, en el cierre de la Universidad por la dictadura actuante, para evitar así muertes juveniles y otros descalabros que fueron prevenidos.

Ciudad Universitaria de Caracas - Universidad Central de Venezuela
Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas
Universidad Central de Venezuela

 
Urb. 2 de Diciembre ahora Urb.
         Siguiendo en este mismo orden de ideas y porque era presidente de todos los venezolanos, sin distinción alguna, sobre la base de una política del pleno empleo y del concreto armado, afincado en la doctrina del Nuevo Ideal Nacional, en el rumbo de la doctrina del bien común y hacia la transformación del medio físico que sustenta como mezcla de ideas liberales y positivistas, generando planes de altura Pérez Jiménez pensó en la clase depauperada, por lo que de un inicio declara la guerra a los ranchos y los barrios marginales, de donde en forma inmediata y accionando el Banco Obrero inicia una política de construcción, por ejemplo, de 53 bloques de hormigón, que comienzan a construirse desde atrás del barrio El Silencio, atravesando toda Catia y vienen a terminar en las Lomas de Urdaneta, extensa zona que desarrolla para la clase pobre en edificios de hasta quince pìsos o plantas con sus comodidades respectivas y apartamentos de tres y cuatro habitaciones, para lo cual rediseña toda una serie de montañas bajas que habían sido invadidas con casas muy humildes y a veces de latón o materiales de desecho, política habitacional que amplía en todo el territorio patrio, de donde se ven privilegiadas y junto a las pequeñas en este sentido ciudades que comienzan a crecer acorde a un plan establecido como Maracaibo, San Cristóbal, Valencia, Maracay y Barquisimeto. De otro lado y continuando en esta política de ayuda a la clase pobre, que ya tiene trabajo, bien público o privado, para sostener el nivel sanitario de la población dispone edificar múltiples hospitales gratuitos para que se beneficien entre los más necesitados y otros de la clase media, de donde aparecen el Hospital Universitario de Caracas, modelo de éxito en
 América Latina, como también el muy bien instrumentado Hospital Militar, que se ubica en la zona caraqueña de Artigas.  Mas no contento con todo ello el Presidente en funciones que trabaja de noche y de día también se acuerda de los trabajadores, y fuera de mejorar las casas sindicales crea centros de recreación para ellos y su familia, como el ubicado en el sitio playero Los Caracas, que también tenía fama a nivel mundial en esos años de la década del 50. Y para rematar con la creación a favor de los trabajadores pone en funcionamiento sus ideas creando el Seguro Social Obligatorio, que fue otro modelo de institución en este sentido y en el campo internacional. Es triste y ya pasado el tiempo que las pasiones negativas aún sobrevivan porque de estas y otras más reivindicaciones obtenidas por los trabajadores en esa época ni la misma CTV, que aún subsiste, ni otras organizaciones sindicales, que hoy pueden pensar mejor sobre aquellos problemas, se acuerden de sus beneficios y que callen de manera absurda las buenas obras que se vieron hechas una realidad.

            Pérez Jiménez dióse a la tarea de cambiar la faz de Venezuela, al extremo que su nombre por primera vez se oyó nombrar en el mundo en desarrollo, dejando el país de ser conocido sólo por su petróleo, de lo que ahora estamos en retroceso, salvo de la figura esperpéntica que lo maneja. Como fuere que la presencia oficial de militares era privilegiada, por ser ese su extracto sustancial, pensó de un inicio en reformar toda esa estructura anquilosada, por lo que de inmediato adquiere sendas flotas de aviones a reacción clase vampire y meteor, a la Gran Bretaña, con lo que de seguidas Venezuela pasa a tener el mejor ejército del aire existente en la América Latina. Y no contento solamente con ello, en los astilleros de Glasgow y Livorno, principalmente, también ordena que se construyan otras flotas marítimas para reconstruir la marina mercante, por lo que en poco tiempo la Venezolana de Navegación pronto pasa a engrosar barcos de calidad y tonelaje capaces para mantener el comercio que entonces realiza el país. Y aún no tranquilo con este avance se da a la tarea de modernizar toda la institución armada con la adquisición del muy moderno material de combate, al tanto que construye cuarteles, adquiere la extensa hacienda Coche en Caracas, donde afinca la nueva Academia Militar de Venezuela e instalaciones anexas, el famoso Círculo Militar con un hotel incorporado y el salón especial de mármol con capacidad para 4.000 asistentes, que era el más amplio a importante de América Latina. En esto perdonen la modestia, porque no estoy exagerando, ya que Pérez Jiménez ha sido el único Jefe de Estado que miró siempre hacia el porvenir, por lo que sus construcciones no fueron inmediatistas, y a las pruebas me remito, pues sesenta años después de su desaparición de la escena política en gran parte aún vivimos la etapa perezjimenista que en este sentido nos dejara. Y conste que durante todo ese tiempo de su gobierno el que esto escribe permaneció estudiando en universidades europeas, por si acaso.

Autopista Caracas-La Guaira 1953
            Otra de las grandes empresas del ahora recordado presidente se refirió no solo a construir autopistas en el país, de gran valimiento e importancia a nivel mundial como ocurrió con la que une a Caracas con el puerto de La Guaira, donde inaugura los primeros puentes pretensados del mundo, obra de la compañía francesa Campenon Bernard, sino que el túnel de más de tres kilómetros de largo que allí se incluye al momento de su apertura vino a ser el más largo para servir en América Latina. Ojalá que estos recuerdos no se empañen, porque en el momento de ir al juicio sereno de la Historia se debe despojar de prejuicios y de envidias, tan comunes en el ser humano.  No podemos olvidar dentro  de las realizaciones que Pérez Jiménez llevó a cabo para diversificar la industria del país, que hasta entonces estaba en su apogeo en materia petrolera, de mucha importancia también a nivel mundial, como fue el empeño puesto en crear una industria petroqúimica, que la establece en Morón, y el sensacional complejo minero siderúrgico de altos hornos que sitúa en Guayana, con lo que abre otro inmenso potencial y de desarrollo a esa enorme región venezolana, que abarca entre otros elementos la extracción de coke, producción de hierro, exportación de mineral, la enorme industria hidroeléctrica con una de las presas más grandes del mundo (la segunda), llamada Gurí, y cuatro presas más, como la exitosa industria del aluminio, que manejara consorcios venezolanos y extranjeros. Antes de dejar la presidencia de la República Pérez Jiménez con un plan bien trazado ya construía el puente sobre el lago de Maracaibo, con lo que iba a unir aquella tan importante segunda ciudad del país con el resto de la república. Así como inicia un amplio plan ferroviario nacional con el tendido de Puerto Cabello a Barquisimeto, rumbo a Maracaibo, concluye igualmente la amplia carretera panamericana, extensión de una mayor obra para unir el continente, que de Caracas a la frontera con Colombia tiene una trayectoria de más de mil kilómetros de extensión. A esa labor progresista debemos agregar su amplia política de inmigración europea, que tanto bueno trajo al país para las obras de envergadura a emprender, el inmenso desarrollo en el campo agropecuario, con los embalses ejecutados y la extensa producción de arroz en el Guárico y Turén de Portuguesa, la política de silos, los préstamos a este sector fundamental y el novedoso y científico experimento lleno de éxito con la creación del complejo Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, cerca de Los Teques, donde bajo la sabia dirección del ilustre Fernández Morán, candidato el Premio Nobel, se coloca un reactor nuclear, rodeado de numerosos hombres de ciencia, que es el primero establecido en América Latina. Como no se puede alargar mucho el trabajo, diremos que otro fabuloso plan visionario que construyó el presidente Pérez fue el turista, con el que llena de hoteles de lujo y de medianos el ámbito turístico del país, donde sobresale el Humboldt sobre la elevada cima El Ávila, frente a Caracas, y el teleférico al nevado pico andino Espejo, que entonces fue el más alto y largo en extensión del mundo (12 y medio kilómetros de largo y casi 4.800 metros de altitud).

Reactor Nuclear - Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas IVIC

Holet Humbolt de Caracas
          


            Valga recordar en este momento la posición nacionalista de su gobierno, como fue la defensa sostenida contra las pretensiones de la hermana Colombia en cuanto a los islotes de Los Monjes, y el plan ya en preparación que de manera militar iba a devolver la Guayana Esequiba al territorio nacional, problema a resolverse en marzo de 1958, según planes preparados por el ejército de Venezuela, que incluían el desembarco de tropas anfibias y aerotransportadas. Cuando se acercaron las nuevas elecciones presidenciales para finales de 1957 y a sabiendas de la popularidad que mantenía Pérez Jiménez, para reducir costos en este sentido el gobierno bajo influencias del ministro Valenilla Lanz  dispuso en vez de una elección corriente proceder a un plebiscito declaratorio de si se aceptaba continuar en el poder por cinco años más el presidente Pérez Jiménez, quien disponía de este tiempo para concluir varias importantes obras (cerca de 200 de un plan  preconcebido) antes de retirarse del poder, como en su seriedad característica lo había prometido, plebiscito que gana a favor del Sí, pero al poco tiempo un  pequeño grupo en armas disgustado con el tal referéndum alegando una trampa se alza por tierra y por aire, lo que domina prontamente el general andino, aunque a partir de ese momento y por fuerzas políticas ocultas que se mueven crean una peligrosa tendencia guerrera que el Presidente no está dispuesto a aceptar, de donde el 23 de enero de 1958 y ante la posibilidad de un enfrentamiento humano que Pérez debía ganar aunque con la presencia de sangre en los pocos cuarteles desafectos y la Academia Militar, decide recoger sus bártulos dejando una famosa maleta llena de valores bursátiles que lo incrimina en delitos fiscales, mientras con su familis vuela en la madrugada de esa fecha a Santo Domingo y después a Miami, donde se establece bajo resguardo americano. Pero en este caso la traición jugó su parada, porque llevado a juicio en Caracas, con un tribunal complaciente Pérez Jiménez es condenado a cuatro años de prisión, y los Estados Unidos que antes lo habían condecorado en 1954 con la más alta presea otorgada a distinguidos extranjeros, o sea la Legión del Mérito, lo entrega de manera sorpresiva al gobierno de Venezuela, porque según se dijo Pérez Jiménez ya era un peligro para los Estados Unidos, al ofrecer en 1957 cien millones de dólares en la reunión de Panamá para un Fondo Monetario en beneficio de los países pobres de América Latina, y eso se consideró algo extremo en el llamado patio trasero americano.


Rómulo Betancourt
            Pérez Jiménez fue traído a Venezuela y se le mantuvo 4 años y ocho meses dentro de una jaula especial en la Cárcel Modelo de Caracas, los ocho meses de ñapa por orden propia de Rómulo Betancourt, que desde luego lo odiaba. Al salir de chirona unido a su familia el militar se establece en Madrid y con los 300 millones de dólares estimados que se lleva, cantidad que es nada en comparación con los 3.000 millones de dólares que maneja con éxito en su no largo mandato, se dedica a realizar grandes negocios inmobiliarios en Madrid y Mallorca, con lo que la visión de la fortuna lo hace bastante rico. En Caracas em 1968 y con el partido que se funda o sea la Cruzada Revolucionaria, Pérez Jiménez es elegido holgado Senador de la República, pero muy a la carrera Rómulo Betancourt y el segundón Rafael Caldera ordenan con su gente en el Congreso reformar la Constitución Nacional para impedir este ascenso ordenado por el pueblo, inhabilitándole para el cargo. Así terminó la carrera política de este hombre que ahora sin tanto sesgo e interés como lo he dicho su labor debe ser reescrita para conocimiento de todos los venezolanos. Y como Hugo Chávez Frías sabía muy bien que buena parte de su inesperado primer triunfo se debió al voto complaciente de los venezolanos que creyeron en este militar llanero a fin de enrumbar a Venezuela al estilo de Pérez Jiménez, invitado para la asunción de mando a última hora y a objeto de evitar mal querientes interesados el viejo general desistió de estar presente para asistir al comienzo del fin, en que andamos desde hace muchos años. Murió en Alcobendas de España, el 20 de septiembre de 2001.

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